20180320175825-puerto-padre.jpg

 

La conocida Villa Azul de los Molinos atesora igual las más populares playas tuneras

Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Reynaldo López Peña

Los servicios de la Salud Pública en el municipio Puerto Padre se ven afectados por problemas puntuales asociados al deterioro del  mobiliario en los consultorios médicos, limitaciones en algunas especialidades por la alta morbilidad en los ancianos y otros factores de carácter material y humano, los cuales generan estados de inquietud en la población.

Así dejó constancia a micrófono abierto la última emisión sabatina del programa de participación ciudadana “Latir del Pueblo”, líder de la Radio en Las Tunas y cuyos debates conduce Ariel Santana Santiesteban, miembro del Comité Central del Partido y Primer Secretario en Las Tunas.

En instituciones como el hospital Guillermo Domínguez López, el pediátrico Raymundo Castro Morales, la policlínica Rafael Izquierdo, de Delicias; la clínica estomatológica Romárico Oro y el consultorio médico de la “Micro” los oyentes contaron sus vivencias, las cuales, en determinados momentos, significaron maltratos o satisfacción en la atención recibida, pero en sentido general fue considerada de aceptable en la localidad.

Las reparaciones constructivas que se ejecutan en el “Guillermo Domínguez” limitan el número de camas disponibles, hecho que tensa los servicios con el incremento de la morbilidad por estos días, mientras la entrada y montaje de doce sillones estomatológicos, y la reposición y organización del mobiliario de los consultorios médicos avizoran soluciones. No obstante, hubo un reclamo a seguir de cerca diversas quejas de la población, aún pendientes de respuestas. 

Los asuntos relacionados con la industria alimentaria tuvieron una visión crítica con productos como los dulces y el pan, de alta demanda y actualmente con irregularidades en varios puntos de venta. El obsoletismo de la tecnología en panaderías y problemas objetivos de inversión, así como la insuficiencia en insumos lastra la imagen de ese sector, donde es evidente que el factor humano y la ausencia de chequeos y controles sistemáticos contribuyen a ello.

Con voz propia, los portopadrenses denunciaron el mal estados de caminos como La Caoba, donde es imposible la entrada de las ambulancias y otros vehículos, vitales para los habitantes del lugar. En el reparto militar las aguas albañales mantienen inconformes a sus residentes; hay problemas con el agua en la avenida Libertad y Calle 1, en Delicia; y morosidad para resolver una vivienda afectada por el ciclón Ike, todas situaciones que prevalecen por años.

El transporte público se calificó como una esfera de poco progreso, a pesar de contar con mejores recursos. Los estudiantes de medicina se quejaron de la actitud de los cocheros, quienes imponen el cobro de dos pesos, desde el hospital a otros enclaves urbanos como el pediátrico. En La Veguita, en Vázquez, tampoco marcha todo tal debe ser, tanto con el traslado estatal como alternativo.  En Maniabón los oyentes plantearon esas mismas inquietudes.

Temas como la higiene en la Villa Azul se tornan preocupantes para los residentes, por el desbordamiento de las fosas, un asunto que a criterio de las investigaciones periodísticas es demasiado recurrente, como la calidad de los servicios básicos en los restantes municipios y sus mejoras inconstantes e intemporales.