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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Radio Maboas

Una semana después que Irma nos quitó el sueño y llenó de oscuridad toda la isla, aunque en muchos lugares ya está restablecida la electricidad, seguimos conectados a ese huracán horrible que robó vientos a los monstruos y afectó al Caribe. No puede ser de otra manera, a pesar de que parezca que repetimos las noticias y no hablemos de otra cosa.

Resulta que ahora todo es más importante. Antes, solo la alternativa permitía actuar rápido y salvar vidas humanas y recursos naturales y materiales. Había que someterse al peligro de ese fenómeno poderosamente singular que  se movía sin piedad por la cuenca del Atlántico. Nos marcaba la impotencia y la espera.

Hoy sabemos cuánto hemos perdido y cómo podemos actuar. Hay clamor popular por devolverle a cada terruño sus luces cotidianas, con ese sol que despierta los gallos y esa luna que arranca suspiros cielo arriba.

Por eso hoy se trabaja y somos, cada quien con su tarea y su realidad,  otro “superfenómeno” verticalmente opuesto a Irma. Construimos y reconstruimos, levantamos y cicatrizamos las heridas que nos hicieron el mar y el aire. No es la primera vez y, ojalá, como dice Silvio Rodríguez, no venga ningún otro de aquí a noviembre. El peligro potencial está detrás de la puerta.

La prisa no puede ganarle espacio a la inteligencia. Irma nos dejó buenas lecciones. Sabemos hasta dónde pueden caminar las olas y la impiedad de la naturaleza. No podemos aferrarnos a “dejarlo todo igualito”. Alguien decía – para mí muy sapiente- que no deberíamos sembrar árboles grandes cerca de los edificios ni los tendidos eléctricos. Tampoco fabricar casas sin fortaleza ingeniera en lugares vulnerables.

La vida sigue y con mayor pujanza. No todos volverán a casa pronto. Fue un duro golpe desde oriente a occidente. Más, con todo, tenemos el milagro de decir que la recuperación es rápida e intensa. Miles de cubanos están lejos de su familia para ayudar en las provincias y lugares destrozados. No ha faltado la atención a nadie y, aunque esta vez lamentamos en años, la muerte de diez personas, sabemos que muchas se pudieron evitar.

En fin, hay heroicidad por doquier y ahora, en estas fotos que ilustran lo que hacen mis coterráneos del  municipio Amancio, publicadas por los colegas de Radio Maboas, le encuentro un sentido especial, mucho más especial, a uno de los proyectos comunitarios que desde hace un tiempo mueve multitudes por Las Tunas y ha cambiado la imagen de parajes casi desconocidos. Se trata del trabajo integrador “Por nosotros mismos”.

Justo lo que sucede hoy… nosotros mismos, sin distinción de rangos ni perjuicios, hacemos la nueva Patria, nuestra gigante Cuba. Y este terruño amanciero es un ejemplo más. Es lindo saber que vamos todos… ciertamente lindo.