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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: Dela Autora y WEB

La disfunción tiroidea puede provocar en la mujer ciclos menstruales irregulares, trastornos en la ovulación e, incluso, abortos, y en el embarazo puede repercutir negativamente tanto en la salud de la futura madre como en el bebé, indicó en una entrevista publicada por Granma Digital, la doctora Lissete Leal Curí del Instituto Nacional de Endocrinología.

Esa glándula, con forma de mariposa y ubicada debajo de la nuez, en la base del cuello y delante de la tráquea, tiene una importancia capital en la reproducción y la fertilidad de las mujeres, declaró la galena a la colega Lisandra Fariñas Acosta, y acotó que la enfermedad de la tiroides es una de las alteraciones endocrinas más frecuentes en las féminas en edad fértil, de ahí la necesidad de conocer su funcionamiento antes de planificar un embarazo.

En consecuencia, recomienda que quienes desean tener descendencia y presenten señales o antecedentes de la enfermedad deben acudir al médico de asistencia, luego de advertir que “padecer una alteración tiroidea moderada o leve no es per se un impedimento para quedar embarazada, pero sí puede hacer que cueste un poco más”.

La investigadora explica que en las primeras semanas de gestación las hormonas tiroideas son imprescindibles para la salud del feto, la maduración, crecimiento y desarrollo de su sistema neurológico y de la placenta que le está nutriendo, ya que el futuro bebé no las producirá hasta la semana diez o doce de la gestación y depende de las que le brinda la madre.

Asimismo destaca la Endocrina que lo ideal es que las mujeres revisaran sus tiroides y fuesen diagnosticadas antes de concebir y, de ser positivo, planificar el embarazo para el momento en el cual estén controladas, en aras de garantizar que la glándula funcione correctamente y ella y su bebé estén saludables.

El hipertiroidismo – actividad excesiva del tiroides – se relaciona con síntomas como la taquicardia, pérdida de peso, temblores, función intestinal irregular, intolerancia al calor, nerviosismo, irritabilidad, disminución en el flujo menstrual, afectación ocular y engrandecimiento de la tiroides, explica la doctora Leal Curí, al tiempo que aclara que tener algunos de estos no significa padecer la enfermedad, pero ante cualquier duda lo mejor es asistir a las áreas de salud.

Al tiempo destaca que durante el embarazo, la glándula de la tiroides necesita producir un 50 por ciento más de tirotropina, lo que hace que en el embarazo existan cambios fisiológicos relacionados con su función y no son considerados alteraciones que perjudiquen el bienestar de la madre y el bebé.

El hipotiroidismo – baja actividad tiroidea – ralentiza el metabolismo y los síntomas son difíciles de especificar, como el aumento de peso sin explicar, sequedad en la piel, inapetencia, sensación de agotamiento, períodos menstruales abundantes, latidos cardíacos lentos (bradicardia) y estreñimiento, entre otros. 

Mundialmente al menos un dos por ciento de las futuras mamás sufre hipotiroidismo, por lo que la experta cubana aconseja reducir factores de riesgos que llevan al trastorno de esta importante glándula, con la asunción de un estilo de vida saludable, la dieta balanceada, un manejo adecuado del estrés, no consumir alcohol ni fumar y mantener una actividad física óptima.