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Por Graciela Guerrero Garay      Foto: Granma

Aunque este miércoles amaneció con sus besos invernales y las calles se llenaron de tuneros camino a sus centros de estudio y de trabajo, la gente no deja de llevar en su mirada la inquietud que sembró aquí el sismo de 5,8 registrado ayer al suroeste de Santiago de Cuba, el cual se sintió en las cinco provincias orientales.

En la medida que se difundió la noticia, los habitantes de esta capital comenzaron a contar sus percepciones, para muchos una pesadilla por estar durmiendo a esa hora y no asociarlas para nada a la vivencia de un terremoto. Eso sucedió, por ejemplo, a Olga Gutiérrez, quien relata que a esa hora de la madrugada, entre las 4.00 am y 4.30 am, la despertó una sensación extraña que le hizo pensar que algo había debajo de su cama. Pensó que soñaba al comprobar que no había nada.

Su vecina de enfrente, Nancy, residente en la quinta planta del edificio 39 del Reparto Santos, al comentar con ella  que estaba preocupada porque  “amaneciendo los collares que tengo  colgados en el espejo se movían”, llegaron a la conclusión que algún fenómeno paranormal les estropeó el descanso y se fueron con tales espejismos al trabajo. Al conocer la ocurrencia del sismo enseguida acuñaron que fue eso, y no ningún espíritu raro rondando por las habitaciones.

Desde el sureño municipio de Amancio Rodríguez, Elvia Rodríguez llamó alarmada a su nieta en Las Tunas para pedirle precaución y seguir las noticias, “porque hubo un temblor fuerte en la madrugada que la despertó y Radio Rebelde dijo que ocurrió a esa hora, con magnitud 5,8 cerca de Santiago”.  Lo cierto es que, ante la nueva eventualidad, nadie niega su “susto” ni deja de lado el alerta que embarga este miércoles a todos, más cuando hoy los diferentes medios nacionales y provinciales anuncian que las  réplicas podrían repetirse por un mes.

Una información divulgada por el diario Granma Digital, fechada en Santiago de Cuba, cita al director del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS), doctor en Ciencias Bladimir Moreno Toirán, quien señala que “ahora se trata de un sismo de una magnitud considerable (5,8), más al suroeste, seguido de réplicas de poco más de 3, que entre el tiempo y su magnitud han liberado muy poca energía, de ahí que en las próximas horas esperamos varios de 4, que irán disminuyendo durante semanas o dos meses”.

Lo anterior lo fundamenta tras comparar lo sucedido exactamente hace un año en la región, que según criterio del experto es muy diferente en su comportamiento, si bien denota similitud en el incremento de la actividad sísmica en el área.

De tales observaciones, los tuneros este miércoles siguen con atención las noticias relacionadas con estos eventos, que generan por su incremento una incipiente toma de conciencia del riesgo, sobre todo en Las Tunas que no siempre “siente” el efecto de este bramido de la tierra, cuyas señales sistemáticas desde el 2016 auguran que no hay que pensar en pánico ni espíritus, sino en prepararnos y cumplir las orientaciones de la Defensa Civil.