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Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Granma

La pequeña Lía es un ejemplo, junto a millones por todo el archipiélago,  de los rostros infantiles  que avala el informe de la oficina de la UNICEF en Cuba, el cual reconoce la experiencia de un sistema integrado, en constante fortalecimiento, que promueve  la protección, atención y desarrollo de la primera infancia en el país.

Lía, una niña tunera que cursa el primer grado, nació con una malformación congénita que provocaba trastornos en el lenguaje y luego de exitosas operaciones quirúrgicas sin costo alguno, se incorporó a las vías no formales hasta arribar a la edad escolar, donde recibe tratamiento logopédico en la misma escuela. Su caso corrobora la ocupación permanente del Estado por una infancia feliz en los niños y niñas de 0 a 6 años, los cuales superan la cifra de los 855 mil.

Una información difundida en el periódico Granma refiere que el 99, 5 por ciento de ellos asiste a un programa o una institución de educación temprana, al tiempo que destaca el impacto en la calidad de vida de los niños y las familias del programa Educa a tu Hijo, enfocado en sensibilizar y comprometer a la sociedad sobre la importancia de esta etapa inicial de la vida, a la vez que prepara a los padres para asumirla.

 El documento de la UNICEF encomia también el liderazgo de Cuba en la región, en materia de desarrollo de este segmento poblacional durante más de 50 años, así como los servicios de salud, en la supervivencia y desarrollo de los pequeños infantes.

La plenitud de Lía en todos los aspectos de su tierna edad, el amor de padres, maestros, vecinos, personal médico que la atiende y el clamor de la sociedad por estos retoños que alegran hogares, barriadas y ciudades dan brillo especial al documento de la Organización de Naciones Unidas y acuñan con veracidad y orgullo la frase de que en Cuba no hay nada más importante que un niño.