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Por Graciela Guerrero Garay        Foto: Cubadebate

Hay rostros de alegría y esperanza entre la gente de mi barrio. Varios amigos y colegas llaman para retroalimentarnos de la noticia: por primera vez en 24 años no hay ningún voto en contra de levantar el Bloqueo Económico, Financiero y Comercial impuesto de manera unilateral por el gobierno de los Estados Unidos contra el pueblo cubano. Cuba es como las palmas y solidaria como las flores y, sin dudas, la justicia echó a andar.

Este 26 de octubre del 2016 es otro día de los tantos gloriosos que tiene la historia de la Patria. La votación final de la Asamblea General de la ONU acuña la dignidad de resistencia sostenida por tuneros y cubanos por más de medio siglo. Pruebas y razones tenemos para festejar la victoria, sin dormir el avispero de la vergüenza y la soberanía. Los números hablan: 191 votos a favor, 2 abstenciones y ninguno en contra.

Empero, nada podrá borrar la amargura que viven los niños y niñas con cáncer en el Hospital Pediátrico Mártires de Las Tunas, cuando sin saber a ciencia cierta el triste momento de cerrar sus ojitos, los tratamientos de quimioterapia pudieran ser más benévolos si existieran los medicamentos, pero estos, en mayoría, hay que comprarlos en los Estados Unidos o en países que tienen firmas comerciales con ellos. Las multas impuestas y las amenazas a quienes desean ayudar bloquean la solidaridad y las buenas voluntades.

En su intervención en el Plenario de la ONU, el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, testificaba: “Nuestro  pueblo se empoderó hace tiempo; solo eso explica nuestra presencia hoy aquí. Estamos orgullosos de nuestra historia y nuestra cultura y no olvidaremos jamás el pasado. Ya decidimos el camino hacia el futuro y no nos desviaremos de él por cantos de sirena. No hay fuerza en el mundo que pueda llevarnos a ello”.

Su sentir anda de puerta en puerta por mi barrio y, aunque también es verdad que a muchos le parece imposible de que Estados Unidos se abstuviera, hasta que no lo vieron o escucharon por los noticieros de la Radio y la Televisión, Rodríguez Parrilla significaba, justo a las 12.21 de este mediodía de miércoles, que “el cambio de voto de Estados Unidos anunciado por la embajadora Samantha  Power es  una señal promisoria y tenemos la esperanza de que se refleje en la realidad”.

De cualquier manera hoy las palmas son más altas, como dice un poeta, y vamos en un puño con este Sí por Cuba que nos reconoció el mundo. Por  él, por esta tierra y las hermanas, Cuba, tuneros y cubanos, dejaron su sangre, hacen huellas de amor y sacrificio y levantan la bandera solidaria de la paz y el mejoramiento humano. Bendita la hora en que la justicia echó a andar.