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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Carmen Ramírez está  llena de cicatrices pero igual de sueños y ternuras. Me impactó esa sonrisa enorme que regaló a mi lente. Nunca la imaginé así después de saber su historia, aunque la admiración me desbordó el alma. Fuertes golpes dio la vida a su corazón de madre y ella, con un valor de hierro, supo cargarlos y andar. En el proyecto cultural del barrio San José, de esta ciudad Balcón del Oriente de Cuba, es la referencia y el halo que lo identifica.

Cada sábado – si no hay algún imprevisto- es el día de ensayos y en su casa, doy por hecho, meriendas, seriedad, guitarras, bongó y canciones tan cubanas como La Guantanamera  inundan los alrededores.  Para un ojo observador es difícil que se escape “un señor de canas, menudo y que siempre anda con muchachitas y muchachos por ahí pa΄ allá”.

Es el destacado compositor y profesor de música Argelio Puig y las chicas del grupo Nueva Luz: Yosselín, Sheila, Maday,  Kegna y Greysi. Puig es exquisito en eso de que las cuerdas toquen celestiales acordes, el tres no pierda la señoría y el bajo suene sin rival. Soy exigente – dice- pues si el grupo existe, tiene que ser el mejor.

Es un proyecto que bautizo “de amor y espuelas” pues sobrevive, como la mayoría, por ese don natural que la creación divina regaló a los nacidos en el caimán del  Caribe.  Ellos mismos se lo buscan todo, ya que casi nunca la Casa Iberoamericana de la Décima ni la Dirección de Cultura, en el municipio y la provincia, tienen recursos y presupuestos para sustituir una cuerda rota, o alquilar una guagua para poder actuar en los barrios y centros de trabajo lejanos.

“Otro hecho real – argumenta Puig, quien es el director del Grupo,- es que los aficionados muy escasas veces los incluyen en las programaciones habituales o eventos relevantes. Somos nosotros o los promotores culturales  quienes tienen que estar buscando los contactos o las oportunidades. Por eso es muy difícil mantener un grupo, sobre todo si son niños de varias generaciones y que están en diferentes escuelas. Se desmotivan, no hay instrumentos para que practiquen y aprendan,  y todo esto lo hacemos porque amamos nuestra profesión y vemos el gran talento que existe en las comunidades.

Entre los decires salen a relucir los festivales Cantándole al Sol que se hacían años atrás en las provincias, con sus premiaciones y una selección para su similar en el país. También afloran los actuales como Sonar en Cuba, pero con los inconvenientes de que no todos pueden acceder por causas diversas al concurso en La Habana. Los equipos de audio son otro serio problema que afecta la constancia y desarrollo del movimiento de aficionados, sobre el cual no es la primera vez  que se le hacen notar estas miradas de justa y noble crítica.

Con todo, Carmen y Puig perseveran y los sábados vuelven sobre el caliente sol de las dos de la tarde a recorrer los kilómetros que marcan las distancias del lugar del ensayo. Los padres ponen su cuota de responsabilidad y defienden los sueños de sus chicos y, estos, se entregan a la guitarra, el tres, el bongó y el canto que ilumina el escenario donde actúan y ganan aplausos.

El proyecto Raíces de San José, al que se integra el grupo Nueva Luz, está a punto de cumplir una década y tuvo un fuerte impacto social, sobre todo porque esta comunidad de la capital de Las Tunas empezó a levantarse casi desde la ilegalidad, por tener características semiurbanas y ocupar un área bastante extensa y virgen, idónea para quienes con necesidades de viviendas vieron allí el solar donde podían fabricar su vida. De ahí que todavía existan marcadas diferencias entre el fondo habitacional y los niveles culturales de sus habitantes.

Son del Alba, donde Carmen canta y toca las maracas, fue la primera gota de música que alimentó la iniciativa, apoyada por Rogelio Guerra, el coordinador y la promotora cultural de aquellos tiempos. Luego de sortear los duros momentos personales, esta mujer que nadie imagina lleva tanto dolor bajo la piel, decide continuar lo que hizo de su comunidad un punto referencial y le cambió el sentido a muchas cosas y a la gente. 

Nueva Luz… tal vez sea exactamente ese camino luminoso que ella y Puig quieren que reine sobre San José y abra senderos a los aficionados, sobre todo a los niños y niñas de este Balcón de Oriente bendecidos por los dioses. La cantata que hicieron por el 90 cumpleaños de Fidel Castro, en el popular Tanque de Buenavista, fue la certeza. Las Tunas es una alfombra del Olimpo del arte. Alguna vez esas huellas ascentrales que la guardan crecerán para siempre en un futuro cercano.