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Por Graciela Guerrero Garay     Foto: Pastor Batista

Aunque la Isla registró el 102 por ciento de la media histórica de las lluvias caídas entre enero y agosto – comportamiento valorado de favorable-,  no son suficientes por la notable escases del líquido, acontecido en el bienio precedente en varios territorios cubanos.

Una información publicada en Granma.cu expone los criterios del Máster en Ciencias José Antonio Hernández Álvarez, director de Uso Racional del Agua del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), quien dijo a ese medio que “todavía hay un número apreciable de fuentes de abasto con niveles bastante por debajo de lo normal”, hecho que según el especialista mantiene en el país las condiciones de sequía hidrológica, con afectaciones mayores en Santiago de Cuba, Ciego de Ávila y Guantánamo.

Hasta el 20 de septiembre las presas del INRH solo tenían el 63 por ciento de retención, con 4 825 millones de metros cúbicos. A partir de los créditos recibidos de diferentes países se trabaja- dice la información- en un grupo de acciones priorizadas en las ciudades de La Habana, Holguín, Las Tunas, Palma Soriano, Guantánamo, Bayamo y Camagüey.

Bajo la rúbrica del colega Pastor Batista, en el mes de mayo una noticia difundió en el portal de Granma, que el 58 por ciento de la población del municipio Manatí, en este territorio,  recibía el agua en pipa. Actualmente más de 118 mil 250 tuneros son afectados por la sequía - señala este viernes en una información de 26, el colega José A. Fernández-,  a los cuales se les lleva el líquido en carros cisternas. Existen 427 comunidades con este problema. El tema es cada vez más complejo, aunque por las aguas de este mes algunos tengan una percepción distinta.

Por otro lado, agrega el texto, los embalses están al 39 por ciento y Las Tunas continúa marcada por ser la provincia de menor índice de precipitaciones de Cuba, donde el asunto del agua es una estrategia priorizada con su correspondiente plan de acción como el ahorro, reparaciones de salideros y tuberías, y perforación de pozos. La nación, como los tuneros, trabaja en alternativas concretas para que  este recurso natural no detenga los planes agropecuarios e industriales del archipiélago, y se anule hasta donde sea posible el negativo impacto de la sequía.