20160909205212-joseangel-mesamontajejpg.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: Cortesía del Entrevistado

Es su segunda misión deportiva por las tierras de Hugo Chávez. Un apasionado sello de amor que lleva consigo y no esconde. Él nació para entregarse al deporte y dotar de eternidad el más mínimo ejercicio corporal. Anda de vacaciones por Las Tunas y cuenta con pasión los momentos vividos en Calabozo, como se conoce al municipio Francisco de Miranda y en el cual trabaja como coordinador de Barrio Adentro Deportivo.

Locuaz, aunque tenga la impronta de un hombre introvertido, disfruta el contacto con su “gente”, sobre todo los niños, allá en Venezuela donde atiende, de alguna manera, los más de 168 mil habitantes que abarca la zona. Habla de las cuatro parroquias, entre las que se destacan Calabozo, El Rastro y Guardatinaja,  y de  cómo agradecen el mejoramiento de sus vidas y las promociones de salud que este programa pone en sus manos, fundamentalmente en las 22 comunidades de pobreza extrema que existen allí.

“Trabajamos en cinco proyectos priorizados – dice – y el referido a la Cultura Física Terapéutica y Profiláctica es uno de los de mayor impacto. Es muy humano, pues centra la atención en el adulto mayor, la bailoterapia, los gimnasios de cultura física, la gimnasia básica para la mujer trabajadora, con el niño y la niña, y las embarazadas. Igual los deportes participativos masivos, el ajedrez en las escuelas y los barrios, y las actividades recreativas.

El Estado Guarico, en la región central del país, se me dibuja en sus palabras.  De esas cosas hermosas del paisaje, la rica biodiversidad y como los infantes reciben, junto con los ejercicios físicos y el conocimiento, el amor y la solidaridad de los técnicos y especialistas cubanos, le cuenta a su nieta Claudia, a quien lleva al seminternado Rafael Martínez, de esta ciudad tunera, mientras está a punto de preparar maletas y reincorporarse a la misión.

No con menos pasión habla de la superación y preparación metodológica que reciben los colaboradores, y los talleres de historia sobre Venezuela y esos grandes eternos de la historia que son Simón Bolívar, José Martí y el Comandante Hugo Chávez Frías, además del pensamiento de Fidel. Sano orgullo le mueve al comentar que “el municipio Francisco de Miranda fue el de mejores resultados”, siendo el de mayor población y extensión del Estado.

Certificados, reconocimientos, distinciones de Relevancia y varias medallas destacan en los estímulos que enaltecen la biografía de José Ángel Mesa, quien dentro de un año y algo más terminará su segunda misión por esa nación hermana, de la cual aquilata momentos importantes como la inauguración “de la Base de Misiones Negro Primero, en una comunidad de extrema pobreza y con la presencia del vicepresidente Jorge Arriasa.

El día a día de Mesa puede ser interminable: “Desarrollamos festivales deportivos – recuerda-, caminatas contra el cáncer y vinculamos las actividades con las efemérides, tanto de Venezuela como las nuestras. Nos  esforzamos porque el deporte sea un medio más de fortaleza en las comunidades. De hecho se logra, pues es grande  ver el entusiasmo de los lugareños en los gimnasios rústicos que construimos los cubanos.

“Ahora es más complejo el escenario en que trabajamos, por la situación actual y las acciones de la oposición que intentan obstaculizar nuestra labor con amenazas y atracos, pero tengo que decir que la voluntad de nosotros en las comunidades indígenas, rurales, urbanas, en lugares apartados, difíciles, sobrepasa estas situaciones.  Lo maravilloso de todo es ver cómo la gente que estuvo excluida hasta que llegó la Revolución Bolivariana de Chávez aprecia lo que hacemos y nos quiere.

“Esa es la certeza que llena de oro la misión deportiva y de mis compañeros-destaca-.  La propaganda por restar méritos al trabajo de las misiones y al gobierno bolivariano es constante, por lo que la disciplina y la exigencia nuestra es igual una constante en cada tarea y actividad que desarrollamos y nos hemos ganado la confianza de las comunidades que atendemos”.

En sus ojos un brillo especial acompaña estos principios, los mismos que hoy mantienen altas las banderas de la integración latinoamericana y ponen burbujas de veneno en los enemigos de siempre. Mesa, como miles de colaboradores en cientos de países del mundo, enaltecen los caminos del futuro y la esperanza.

Y, aunque quizás rompa la imparcialidad de las reglas profesionales, siento orgullo de que un tunero como él ande con estas  pasiones al hombro, las trasmita a su nieta y la mía y ponga una hermosa semilla de mostaza en la historia del internacionalismo cubano, de nuestra querida provincia y del deporte nacional, sin contar lo lindo que me hizo la mañana al darme la entrevista y saberlo parte de mi barrio.

Recordé, entonces, esa canción- himno   que tanto tarareamos los cubanos… “un hombre se levanta… temprano en la mañana….se pone la camisa…y abre la ventana…. José Ángel Mesa volverá dentro de poco a llenar de luz los ojillos de la gente de Calabozo y el sol estará feliz.