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Por Graciela Guerrero Garay        Fotos: De la Autora

 Tal vez muchos cuando escuchan su voz por las ondas hertzianas de Radio Victoria no imaginan – o puede que lo perciban- que esa fonética clara, cautivante y mágica pertenece a un hombre bueno. Y no digo de esos que simplemente no hacen mal y muestran las virtudes elementales del ser humano. Refiero los otros, quienes se olvidan de sí para ser de los demás.

Adalberto Garcés Viamonte supera las expectativas de la locución en Las Tunas, -región privilegiada desde épocas en montar sobre el éter el arte de la palabra y el cotejo del micrófono-, para convertirse en un excelente y notable director de la Compañía Infantil Los Aztecas del Balcón, populares, favoritos e inolvidables en cualquier lugar donde actúen.

No me gasto adjetivos. La perseverancia de Adalberto es la luz que empuja a los padres y niños a mantenerse contra viento y marea, pues las más de las veces tienen por sí mismos que buscarse hasta el mínimo recurso, el cual puede ser un espacio dentro de la programación de fin de semana, los carnavales y las peñas culturales del Bulevar.

Empero, donde llegan cautivan. Y lo hacen a pie, en guaguas alquiladas y financiadas por ellos, a pleno mediodía, en la noche, bajo lluvia… lo vital es mantener el prestigio alcanzado y que la música mejicana, tan amada por estas tierras, siga viva como el son, la guaracha o el danzón, amén de aflorar cierta voluntad de algunos por desterrarlos ante el reguetón, el rap o la disco al estilo DJ.

Gracias a los amigos, enamorados del proyecto, seguidores, productores independientes, familiares, promotores culturales y la gente común que disfruta y tararea corridos, rancheras y hacen coro al “México lindo y querido…”, los hijos de Adalberto recorren comunidades urbanas y rurales de esta capital, las municipalidades y otras provincias del país.

“Hay un problema serio para hacer cultura en nuestro país – nos dice- y que permita a la vez un sostén económico. Hasta el movimiento de aficionados necesita un apoyo económico. Nosotros, por ejemplo, tenemos audio por la gentileza de personas que desinteresadamente nos ayudan. Alquilar un equipo cuesta muy caro y lo que aportan los padres no alcanza.

No dice las incontables veces en que destina casi el salario entero a ayudar a niñas y niños del grupo, pues tienen problemas familiares y de salud, y son de procedencia obrera.  De este bondadoso desprendimiento nadie me cuenta, soy testigo, como de las horas que deambula por la ciudad después de salir de la emisora, por esperar el ensayo de la tarde y vivir demasiado lejos de la ciudad para poder volver.

EN CASA SIN TOCAR LA PUERTA

Premios, reconocimientos, fans, seguidores incondicionales, brazos dispuestos a quererte, manos abiertas al encuentro, una sonrisa perpetua y un corazón enorme entra a los hogares tuneros bien tempranito. Una voz vital que anima a las almas con su programa “Ecos de México, donde una convocatoria fue la semilla de “Los Aztecas”.

Un día me detuve en la cantidad de cartas que recibía de los niños – recuerda Adalberto- y comprendí que en Las Tunas había talento infantil para crear un grupo de música mexicana. Ya estaban los mariachis, con una aceptación tremenda. Si había adultos que cultivaban el género, pues a convocar a los pequeños.

La idea fue un éxito – continúa-. Fue enorme la cantidad que se presentó y pasamos trabajo para las eliminaciones. Tenemos niños no solo de Las Tunas, sino de Granma, Camagüey, Holguín y hasta solicitudes del occidente, pero es muy difícil mantener la calidad, montar los números…todo se hace por amor y buscando el momento, porque son estudiantes de distintas enseñanzas, algunos viven en los municipios, los padres trabajan, no tenemos local… en fin, nos vamos para donde se pueda y a la hora que sea.

Un primer disco ya tiene cifradas las montañas de hierro y voluntad que rodean a Los Aztecas del Balcón. Un amigo español les dio la mano. Ahora están montando canciones cubanas de Polo Montañez, Celia Cruz, Celina González y otros, con vistas a realizar el segundo CD, mientras van a los barrios, los campos, los centros de trabajo y las plazas que en estas tierras del León de Santa Rita los esperan y solicitan como a los famosos de Hollywood.

Con las realidades encima y los deseos de que el talento que brota como manantiales en esta provincia tenga donde crecer, la voz de “En Casa”, un espacio de orientación para la familia de preferencia popular en la radio tunera, me regala una tarde feliz con su charla amena y su sinceridad infinita.

Un hombre bueno que aman cientos y su “piquete” le llena de besos y más besos en cada encuentro. Nada fantástico, simplemente la ternura viste tejano y la gente linda se nota y jamás se olvida. Más que un locutor de primera tiene un ángel, y ese ángel se llama Adalberto, el regalador de sueños y alegrías.