20160829223725-curso2016-17.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Archivo de la Autora

Como quienes ansían atrapar el tiempo, las chicas y chicos tuneros aprovechan las horas finales de agosto mientras la familia mueve sus tendencias cotidianas hacia los menesteres necesarios para iniciar, el lunes 5 de septiembre, el nuevo curso escolar 2016- 2017 en la Mayor de las Antillas.

Barrio adentro las costureras y talleres de costura – conocidos como Atelier- delatan sobre las máquinas de cocer las prioridades: el uniforme escolar de las diferentes enseñanzas, incluidos los estudiantes de las Ciencias Médicas, prendas que marcan la diferencia de colores por las calles, hablan de la masividad gratuita de la educación en Cuba y destacan la frase más popular de hoy… ¡se acabaron las vacaciones!

Una mezcla perfecta de gestos, palabras, alegrías y nostalgias por el descanso masivo del verano que termina, se fusiona con iguales sentimientos en las cuatro esquinas, donde la grey disfruta el “soplito” que les queda, ya sea pelota en mano, volando papalotes, jugando al escondido, escuchando música en celulares y tabletas, conversando, haciéndole casitas a las muñecas o, simplemente, corriendo por las aceras, los parques infantiles y cualquier espacio del entorno.

Por los comercios no es menos el “olor” a escuela que contamina el ambiente. Mochilas, zapatos, cintas para el pelo, libretas, forros…en fin, esas “cositas”  que los cubanos gustan de distinguir a sus hijos y por la que se sacrifican más allá de las horas laborales y los ingresos, pues no a todos el salario les alcanza para cubrir la demanda de chicas y chicos. Sin embargo, el amor y la felicidad de llevarlos a la escuela suma a todos: vecinos, abuelos, tíos, parientes, amigos… dentro y fuera de la isla. Lo cierto es que se ven de amores el primer día de clases y Las Tunas, como Cuba, anda de fiesta.

Siete días antes de este momento cumbre de reencontrar a maestros y compañeros de escuela, bajo un cielo nublado y el calor caribeño que no duerme, los tuneros esperan la llegada del nuevo año escolar aunque la añoranza de un descanso libre de amaneceres tempranos, tareas escolares y el rigor del trabajo y el estudio les haga, a los más morosos, pintarse una mueca.

De cualquier manera, el 5 de Septiembre más de un millón 700 mil uniformes, con rostros propios y pasos apuradamente contestos, llenarán la Isla de ese encanto exclusivo del noveno mes y desde este Balcón ya se respira un amor enorme. Las fotos de mi archivo nunca pierden vigencia. El primer día de clases es un colorido de esperanza por doquier.