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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Esta noche de martes el barrio traía con la brisa un olor dulzón y estrenaba manteles y flores sobre las mesas, sacadas para las aceras o las entradas de los pasos de los edificios. Las mujeres vestían trajes bonitos y andaban con carmín en los labios, como cuando van de paseo.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) cumple 56 años y ellas, las tuneras, como yo y todas las que vivimos en este verde caimán, andan de fiesta y comparten, como el día a día, los éxitos alcanzados a fuerza de coraje, entrega, desafíos, horas quitadas al sueño y hasta la ausencia del hogar por meses y años por aquello de cumplir misiones en países hermanos y llevar para siempre el honor de ser internacionalistas.

Por momentos, olvidaron el calor del día, las horas de estar en la cocina, detrás de los muchachos, el ruido de la lavadora y el fogaje de la plancha. Igual las colas en las placitas, los agromercados, la farmacia, las paradas de ómnibus….en fin la rutina de la vida en una isla donde nadie pierde la alegría, deja de disfrutar las playas, los parques, pasear sus mascotas y hasta montar bicicleta aunque la espalda le haga cruces de dolor. Cuba es bella, con soles y manchas. Única.

Llegó el “Felicidades”. El abrazo de las fundadoras con las jóvenes de 14 años que se incorporaron a la FMC, los reconocimientos, las anécdotas… recuerdos hermosos que jamás se borrarán de los corazones ni la historia de la Patria. Fidel y Vilma Espín en la memoria. Cada tarea, desde los tiempos más fáciles hasta los más duros. La mezcla de lo real maravilloso que nos enseñó Carpentier hasta el songorocosongo de Guillén, con el aliño de los versos martianos y el alto de las palmas.

Todo en el estrecho espacio de una acera, con los hijos y los hijos de los hijos, las abuelas y sus generaciones… porque la Federación de Mujeres Cubanas es la huella del tiempo y la plenitud de las cubanas. El avance incuestionable de ella, sus saltos más altos en lo individual y colectivo, en la sociedad. Por eso, aún cuando algunos perciban con razones y sin motivos, que están calladitas por algún lugar no es totalmente cierto. Donde hay una mujer – y están en todas partes y todos los podios de una Cuba enorme- está la FMC.

Mi barrio, mi ciudad, mi isla, este 23 de Agosto, 56 años después de aquella maravilla de encontrarnos y ser dueñas de las riendas del hogar y del país, lo demostró. Y una brisa con olor a dulce, vino, guayaba y coco bailó el son y La Guantanamera… hasta que se seque el malecón.