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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora

Angelita Jiménez es expresiva y rotunda: “Esa fumigación si es buena. Aquí había una mosquitera horrible. Ayer fumigaron los compañeros de las FAR y por la noche no había ni un mosquito volando. En verdad, creo que es lo mejor que se ha hecho pues hay que evitar más casos y que no entre el zika ese”.

Cubana al fin y oriental de cepa, se persigna y después agradece que se retomen las pesquisas y exista un ciclo de vigilancia y fumigación en cada barrio. Junto a ella, un grupo de vecinos apoya su criterio, mientras esperan los 45 minutos establecidos para abrir las casas.

El sonido de las bazucas por la calle Aquiles Espinosa, del reparto Santos, en esta ciudad, confirma que la decisión del Gobierno Cubano de enfrentar y detener la presencia de los vectores Aedes aegypti y Albopictus es un hecho, recibido con beneplácito por los tuneros, pues la provincia y este municipio en particular están reportados por el Ministerio de Salud Pública entre los 55 del país con altos niveles de infestación.

En lugares céntricos de la ciudad, sin excluir centros de trabajo y servicios, escuelas y comercios, el plan de acción también recibe parabienes entre los residentes, a los que se les ha pedido un apoyo esencial en lo relacionado con la actitud de algunos a negarse a la fumigación, única vía efectiva de acabar con estos insectos trasmisores del dengue, el chikungunya, el zika y la fiebre amarilla, causante esta semana del deceso de 99 personas en Angola.

Destacan en esta ofensiva antivectorial los delegados de los Consejos Populares y los presidentes de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), convocando a la presencia física en sus hogares el día asignado a la higienización de la cuadra o, altoparlante en mano, con los detalles de este intenso combate por la salud y la vida.

Al decir del pueblo, consciente de que es real la amenaza del zika por su cercanía en el área caribeña y América Latina y en especial de la expresiva Angelita Jiménez, “hay que apoyar a estos miembros de las FAR y responder con responsabilidad al llamado de que no quede una vivienda sin fumigar, porque el mosquito no se mata con aplausos y si te pica te enferma y podemos morirnos. Nadie debe olvidar esto”.