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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora

Aunque todavía un bebé “cachetudo” es delicia para la familia, amigos y extraños que lo “piropean y pechizcan” como si fuera de goma, la gordura tiene rechazo en mayorías y se convierte hoy en una enfermedad que ocupa y preocupa a la Organización Mundial de la Salud (OMS), porque desde 1980 se ha multiplicado por dos la cifra de obesos en el mundo y en el 2014, por ejemplo, más de mil 900 millones de personas tenían sobrepeso.

La gordura no es privativa – como antaño- de los adultos y actualmente se manifiesta en todas las edades, incluidos jóvenes de 18 años, hecho que lleva a expertos del Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos, a llamar la atención sobre cómo prevenirla y controlarla por su relación directa con la genética de los individuos, ya que tradicionalmente se mira como resultado de un desequilibrio entre la cantidad de comida ingerida y el ejercicio que se realiza.

De tal, el equipo de Manolis Kellis y Melina Claussnitzer mostró una vía que controla el metabolismo humano y provoca que nuestros adipocitos o células de grasas, la almacenen o quemen. “La mayor asociación con la obesidad reside  en una región genética conocida como FTO, que es objeto de un intenso escrutinio desde su descubrimiento en 2007. Sin embargo, los estudios anteriores no han conseguido encontrar un mecanismo que explique cómo las diferencias genéticas en esta región llevan a la obesidad”, comentó Kellis en una información de Prensa Latina.

En Cuba el Profesor Titular, doctor Jorge Pablo Alfonso Guerra, en su libro “Obesidad: epidemia del siglo XXI” destaca que está asociada a estilos de vida y representa un factor de riesgo en enfermedades del corazón, cerebro-vasculares, del riñón y la retina, entre otras. En el 2010 el 43 por ciento de la población cubana era obesa o tenía sobrepeso y esta tendencia sigue creciendo.

Las Tunas no escapa de un fenómeno que mundialmente atrapa “en su redes” a un número mayor de personas cada día, hecho por el cual los especialistas aquí se detienen a estudiar causas, incidencias y modos de prevenirla. En este sentido existen ya resultados de tratamientos con técnicas de Medicina Natural Tradicional, a partir de un diagnóstico oriental para luego aplicar catgupuntura.

Así lo demostró un equipo integrado por los investigadores tuneros MSc. Alejandro Cervantes, y los doctores Ileana Vila y Eraclio Delgado, del Hospital General Docente Ernesto Guevara, de esta ciudad, en tanto en Puerto Padre la mirada se detuvo en las mujeres en edad reproductiva y, en sentido general, la enfermedad se valora en la atención primaria que brinda el Programa del Médico y Enfermera de la Familia.

Los niños y adolescentes son el sector poblacional donde más se entrelazan los factores originarios de la obesidad por una alimentación inadecuada – como enuncia el profesor Alfonso Guerra-, la tendencia a realizar menos actividad física y falsos criterios de salud y belleza. En un artículo publicado por Juventud Rebelde Digital, el doctor Julio César Hernández Perera, indica que “a pesar de no contaminar ni ser transmisible, estas alteraciones causan grandes daños a la salud humana y a la economía, sobretodo por sus principales secuelas asociadas: la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares”.

Asimismo llama la atención sobre la globalización de malos patrones alimentarios, marcados por la cantidad y no la calidad, el consumo de bebidas gaseosas y de alimentos procesados con pobre valor nutritivo, como la llamada comida chatarra, pero invita a reflexionar sobre la amenaza que significa para la existencia del hombre en la tierra, a partir de la estimación de la biomasa humana.

Su artículo pone al desnudo que en el 2005 la biomasa humana calculada era de aproximadamente 287 millones de toneladas, de las cuales 242 eran causadas por el sobrepeso y 1,5 millones por la obesidad, al tiempo que citaba que la OMS publicó que en el 2010 aproximadamente 40 millones de niños menores de cinco años padecían ya de sobrepeso.

Con tales argumentos, mis indagaciones sobre el tema, la carestía de los alimentos, la escasez de los mismos, el cambio climático y tantas “pancitas” que veo por mis alrededores, me sumo a las preocupaciones de los galenos que en cualquier parte del mundo miran la obesidad como una pandemia. O tal vez sea mejor tomar prestadas las palabras del doctor Julio César cuando señalaba que “aún estamos a tiempo de no tener que decir: El problema que se nos avecina es gordo”.