20151205083850-pioneros-higiene.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay  Fotos: De la Autora

Apuran el amanecer un poco antes y quizás por eso el sueño no les queda prendido en las pestañas y se vuelve sonrisas y buenos días cada mañana, cuando en la puerta del seminternado Rafael Martínez, de esta ciudad, esperan a sus compañeros para desinfectarles las manos y evitar que los gérmenes entren a la escuela.

De esta hermosa y altruista manera los pioneros tuneros contribuyen y se suman a las tareas de higiene escolar y forman parte activa de la ardua batalla que se libra en la provincia contra los vectores del dengue y el cólera, dos enfermedades que si bien ya se avanza en su control y bajan los índices de incidencia todavía tienen en alerta los niveles epidemiológicos aquí.

Luego, cuando toca el timbre, a las ocho menos diez, forman filas en sus respectivos grados,  participan en el matutino –también protagonizado por la Organización de Pioneros José Martí (OPJM)- y entran a las aulas, donde el homenaje a los educadores durante esta jornada de diciembre, la discusión de los trabajos investigativos en las asignaturas que no tienen exámenes y las pruebas en otras, devienen emociones, retos y compromisos para cerrar esta primera parte del período lectivo.

La higiene escolar es uno de los objetivos priorizados por el MINED en Las Tunas y se mantienen durante las horas de clase los recipientes de cloro y agua a la entrada de los centros, como es el caso del “Rafael Martínez” donde la tarea la continúan los docentes y auxiliares pedagógicas que están de guardia, para evitar que cualquier persona que entre al recinto lo haga sin recibir la medida preventiva.

Hasta la familia llega también tan indiscutible valor de responsabilidad, pues los pioneros trasmiten en sus casas las charlas educativas que reciben en la escuela y se sienten útiles e importantes, como me dijeron Erika y Diana con esas sonrisas bonitas que hacen en Cuba que los niños y niñas sean venerados y protegidos por todos.