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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la Autora

Este fin de semana llovió alegría en Las Tunas y, quizás por primera vez en muchos años, San Pedro no bautizó con agua fresca los festejos más esperados y populares de esta ciudad Balcón del Oriente de Cuba, donde el carnaval es un suceso de multitudes y cada año se diversifican ofertas, iniciativas curiosas y acrecientan las raíces culturales del tunero.

Al amanecer de este lunes uno de los comentarios más escuchados en los lugares de concurrencia pública fue “no llovió ni un solo día”, aunque a decir verdad el miércoles una pertinaz llovizna parecía opacar la noche de pre-carnaval, tradicionalmente concebida en la avenida Camilo Cienfuegos, en el Reparto Santos (Buena Vista, para la mayoría), con un paseo cabalgata que anuncia la llegada de la fiesta. Por suerte, fue solo una broma del dueño de las nubes.

Sin embargo, las sombrillas hicieron galas de su utilidad y adornaron la noche junto a fuegos artificiales, los hombres-carrozas, congas, comparsas y las carrozas mismas, un espectáculo que aprieta en los laterales de la vía a chicos y grandes, sin distinción de edad y gustos, amén que después cada quien opine según preferencias, resalte o subestime algún detalle y ponga su mirada crítica en un hecho que genera continuados esfuerzos de muchas personas y organismos.

El carnaval no necesita siempre de “sondeos periodísticos”, pues los criterios afloran de manera espontánea entre vecinos, colegas, convivientes y hasta desconocidos dispuestos a contar cómo se sintieron o qué notaron mejor o peor que años anteriores. Esta vez la cerveza de termo –no embotellada- se llevó el gato al agua entre las quejas de la población. “Aguada y caliente” fue el término más acusador.

Los precios estuvieron muy similares a las festividades precedentes y, tal parece, “nos vamos adaptando”, como dijo una tunera llamada Isabel mientras caminaba con su esposo Máximo en busca del sitio donde definitivamente pasarían la noche. Otros estiran el bolsillo hasta que les da y coinciden sea la causa principal de que todo sobre y hasta algunos alimentos “tengan olor a recalentados y sean los mismos del primer día, o den esa impresión”.

Criterios aparte, los Carnavales Las Tunas 2015 sacaron de un modo u otro a todos de sus casas, se bailó hasta el amanecer, existieron ofertas para gustos y colores y esta ciudad de Puertas Abiertas acogió esa algarabía contagiosa de la gente de estos lares, donde cualquiera puede buscarse tremendo problema si se dice, hasta en juego, que no habrá carnaval.

PD: A mis queridos seguidores y lectores-amigos en general, pido disculpas por actualizar el blog con artículos y eventos que ya tuvieron lugar durante octubre, pero serios problemas de una gravedad repentina de mi mamá y su hospitalización hasta días recentes me alejaron del trabajo cotidiano.

Sin embargo, como tengola "sicomanía" de escribir a diario y no me acepto dejar nada en el cono de silencio, pues ahora les publico mis impresiones sobre el Carnaval, tdo un suceso cultural en mi pueblo y mi querida Cuba. Espero me comprendan.Gracias.