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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: Archivos de la Autora

¡Es lindo recordar!, se dice mientras espanta el calor con un abanico en el amplio portalón de la casa. No puedo dormir, pero después de todo estoy feliz. No tengo a Margarita con sus cuentos de misterios ni las luces que salían por detrás de la cobija de la casa de tabaco. La muerte se la llevó pronto… una pena, era la más divertida del grupo. ¡Qué tiempos aquellos!

Belquis no aprendió nunca a tomar agua en los porrones de barro, sin embargo era rápida como la corriente del rió y terminaba la carrera primero que nadie. Juana quizás por eso siempre le tiraba la “puya” de que el jefe de pelotón estaba enamorado de ella. Envidia… era la mejor en la siembra de caña y la única que no había que recordarle la montería para cuidar los ovejos que entregaron a la granja. Desde que fue a alfabetizar a Pinar del Rió jamás supimos de ella. Toña dijo una vez que se casó con un guajiro de Quivicán que conoció por allá.

¡Cómo pasa el tiempo! El diario que hice en la movilización a San Andrés creo que Teresita me lo botó en una de sus limpiezas generales. La zafra de los 10 millones fue enorme, tan bella como la campaña de alfabetización. Tuvimos que hablar fuerte con los maridos de Cuca y Beba. Menos mal que Pepe nunca se puso en esa bobería. Total, como decía él, si ya te hiciste federada y no me pediste permiso.

-Mamá… ¿por qué no te acuestas?, ya es tarde.

¡Qué manía la de esta muchacha de quererme mandar! ¿No se da cuenta lo vieja que estoy?...

-Mamá…

Ángela hoy se botó de peligrosa… recogió tres sacos de boniato y estaba visitando la gente de los alrededores, a las mujeres, haber si por allí habían llegado a hablar de la Federación. El monte no es lo mismo que la ciudad. Todo es más lento y más lejos... pero sí, ya habían formado un bloque y dos delegaciones, aunque las casas estaban bien metidas para adentro. Ella le prometió hablar con la Secretaria General para que les abrieran un curso de corte y costura. Bueno, ella sabía eso. Había venido de La Habana y estaba fresquita con lo que aprendió en la escuela Ana Betancourt.

Creo que me está dando sueño. Parece mentira que ya estemos a 23 de Agosto… ¡55 años de pelea dura! Ahora no sembramos tanta caña, pero estamos alante en todo… ¡No digo yo…sí eso se lo debemos a Vilma y a Fidel que nos abrieron los ojos y el camino…!

-Mamá… ¿estás dormida ahí?

-No mijita, no.   ¿Tú no sabes que hoy es 23 de Agosto, el día nuestro, el de las federadas?

-Vaya… ¿Y tú no sabes que hoy haremos una caldosa y tu bisnieta se hará federada?

Ella y Clarita son los nuevos ingresos. ¿Para quién tú crees que son los ramos de flores que trajo Ema?

-Ustedes creen que las viejas no tenemos memoria. En eso estaba yo… recordando aquellos años de tanto trabajo…bien sudados. Ahora todo está modernizado…

-Bueno, es el lógico desarrollo mamá, pero nuestras misiones también son vitales…

-Claro…claro, pero…

-No me vengas con “peros”. Acuéstate, que este domingo estamos de fiesta y hay que trabajar bastante para hacer la caldosa y adornar la cuadra. Y tú tienes que contarles a las muchachas todos esos recuerdos. Esa es tu misión, para eso eres fundadora y así nadie puede decir que no tienes memoria. Vamos.

El bastón… como aquellos garabatos de marabú que tanto nos ayudaron en la limpia de los potreros de la cooperativa. Por mí no hubiera dejado la finca. Ahora estuvieran cantando los gallos y no hiciera tanto calor. ¡El tiempo…cómo pasa de rápido y cómo cambia!, pero bueno… ¡qué lindo es recordar y ser cubana! Tal vez nadie me entienda… carajo…es lo mismo que ser federada. No hay una mujer en Cuba que no tenga que ver ni un cachito así con la Federación…

-¿Qué murmuras, mamá?...

-Nada chica, que la Federación de Mujeres Cubanas es la Federación de Mujeres Cubanas… tú, yo, Ema, Clarita, Gaby… todas, con desarrollo y sin desarrollo. En el monte y aquí. Tú si me entiendes, porque muchas veces que tu padre te llevó a la zanca de Mulata para que yo te diera teta cuando estaba alfabetizando a los Rodríguez… ¿O ya se te olvidó?