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Por Graciela Guerrero Garay   Fotos: De la Autora

No tiene aquel aire del castillo recién encantado que llenó de chispas las pupilas de cientos de niños, niñas, maestros, guías y familiares cuando en julio de 1985 lo fundó el General de Ejército Raúl Castro. El tiempo y otras tantas dosis de desatención por razones objetivas y subjetivas, salen siempre por alguna esquina.

Sin embargo,  ninguna historia triste le arrebata la elegancia del primer día y sigue ahí, hermoso, aunque estas tardes lluviosas de la primavera del 2015 sacudan con vientos fuertes y ruidosos truenos la geografía de Las Tunas, lo bañen y le tumben a los frutales los mangos recién paridos. Contemplo el entorno, amplio y gallardo, listo para el carruaje y los pasos inquietos de sus pequeños visitantes.

En el oeste de la ciudad el Palacio de Pioneros “José Martí” nunca cerró sus puertas al margen de los contratiempos. Su contribución a la formación vocacional de los pioneros de las enseñanzas de Primaria y Secundaria Básica es constante a través de los años, a pesar de comenzar con 75 especialidades y tener solo 21 en el 2012, con una matrícula de dos mil 261 estudiantes en los diferentes círculos de interés.

Independientemente de la voluntad de la Organización de Pioneros (OPJM) y el Ministerio de Educación (MINED), el perfeccionamiento empresarial trae consigo la ausencia de los instructores, encargados de asumir la capacitación y familiarización de los alumnos con los perfiles temáticos de su motivación, hecho que obligó al cierre de varios círculos.

Empero, el Palacio no renuncia a sus mágicas influencias en los alumnos de la provincia y es también una Villa Pioneril, dedicada a estimular a quienes se destacan en los quehaceres escolares y con capacidad para unos 120 niños, niñas y adolescentes. Salas de juego, cafetería, dormitorios, enfermería, cocina-comedor y áreas de paseo son opciones que brinda la instalación.

Igual se organizan excursiones a parques de diversiones, playas, lugares históricos y piscinas, junto a cursos cortos de verano, en los cuales aprenden particularidades de las diferentes profesiones. Estas propuestas reviven su esencia y convierten la estadía en algo muy especial entre los pioneros tuneros.

Muestra de ello es la utilización de su teatro para diferentes actividades culturales como el Festival provincial de esa especialidad, el cual demostró el potencial artístico que existe en las escuelas y el arduo trabajo de los instructores de arte, satisfechos del resultado alcanzado en el año y listos para asumir la programación cultural que ameniza los actos de fin de curso.

Desde las ocho municipalidades de este oriental territorio de Cuba,  vienen príncipes y princesas con manos dispuestas a tantear el futuro desde una maqueta o un personaje de las obras clásicas de José Martí, este Palacio reta al tiempo, a veces un poco cansado de esperar por una mirada profunda que le devuelva el esplendor, pero jamás pesimista ni abandonado a la suerte. El colectivo de trabajadores hace magia para una estancia feliz. Se logra y los pioneros se encargan del resto.

El pedazo de tarde que compartimos sueños y travesuras nos dejó algo esencial en los apuntes de la agenda: las puertas cerradas no ganan la partida.