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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: De la Autora

Otra noche de barrio, concentrado en el lugar idóneo y presidido por la Bandera de la Estrella Solitaria. La convocatoria a elegir a los Candidatos a las Asambleas Municipales del Poder Popular tuvo respuesta e, incluso, allí estaban los más pequeños que no tenían con quien quedarse en casa.

Un acto sencillo con la naturalidad que distingue la democracia legislativa-participativa en la Isla, a la cual la campaña mediatizada contra Cuba siempre le pone “la cuña” de ser impuesta y prácticamente orientada desde arriba, sobre todo cuando existe algún interés de que salga determinado ciudadano por orientación gubernamental.

Otra de las tantas mentiras de los sectores que, a costa de mantener privilegios personales y tener contentos a quienes les llenan los bolsillos servilistas, tergiversan la realidad de los pueblos latinoamericanos y, de manera especial, a mi país, Faro de América Latina. Ahora mismo otra prueba contundente es Venezuela.

Empero, mi Delegado, quien lleva varios mandatos ejerciendo su trabajo gracias a la voluntad de los vecinos y las Comunidades enmarcadas en los Consejos Populares de la Zona Oeste-Nordeste de la ciudad de Las Tunas, vuelve a ser propuesto.

Ricardo Romero Drake, un hombre sencillo, ágil, trabajador, de los que llaman cubanos de a pie, lo propuso Raquel, Almansa, Juan y la argumentación venía solamente escrita en sus huellas por el Consejo Popular 18, en el barrio, en sus esfuerzos por responder – con mucho sacrificio y sin recursos materiales propios- a los planteamientos de estos mismos electores que lo ratifican desde la primera vez que fue propuesto.

La unanimidad no cayó por decreto ni imposición. Las manos se alzaron porque Ricardo escucha, dialoga, gestiona, exige y camina mucho barrio adentro para ver qué dice su gente y, con igual fuerza y empeño, toca las puertas de los organismos e instituciones encargadas de responder a las inquietudes comunitarias. Y, como él, existen millones en la Isla. Ganan con derecho y dignidad estar en la candidatura que es la voz popular, a pesar de existir cientos de problemas por resolver, alguna morosidad en las respuestas y  se pueda hacer más con lo poco que tenemos.

“El primer paso” bien hecho, augurio de un proceso eleccionario que es masivo, con el pueblo y para el pueblo, aunque también ahora mismo por algún lugar fuera de Cuba – o dentro de ella misma- alguien deje caer una gota de veneno e intente confundir sobre esta democracia participativa que no tapa la boca a nadie, sino que pide propongan a los mejores, a quienes quieren conservar nuestras conquistas y cambiar para que errores y desaciertos no se repitan.

Mejorar nuestro proyecto, ser más libres y tener una sociedad superior con los cubanos más buenos, los que saben que construir es más difícil y sudoroso que destruir, más cuando las manos no ayudan y las lenguas se sueltan para mentir, difamar y falsear con argumentos ridículos, porque nada tiene que ver que no corra el oro por las calles con esto de saber que mi Delegado otra vez estará en la boleta que representará a la gente de mi barrio, gente humilde, obrera, modesta y feliz de darnos un abrazo, invitarnos a un buchito de café o ayudarnos en las buenas o las malas.