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Por Graciela Guerrero Garay     Foto: 26 Digital

Esta vez febrero no trajo 29 días pero tuvo su última noche, porque siempre que sucede un día llega ella, con esa maravilla de espejismo que envuelve a todos los humanos. Elemental, Watson, diría Holmes.  

Nada nuevo informo, pues. Sin embargo, ese espacio de tiempo que cada quien coge para vivirlo a su mejor manera está marcado por una curiosidad tan peculiar como esas estrellas que nos guiñan sus ojillos desde lo alto mientras paseamos, disfrutamos de una cita amorosa, trabajamos, compartimos en familia y dormimos. Puede que nosotros ni miremos al cielo, pero ellas no se cansan de regalarnos el piropo.

La noche igual estará ahí, hagamos lo que hagamos, sea para bien o para mal. Quizás sea por el significado que le atribuyen de unión del infinito. O a toda esa amalgama de sentimientos que nos sobrecoge en sus silencios, misterios, oscuridades y secretos.

Pero hay algo muy interesante en esta historia que me pareció un buen tema para el último sábado de febrero y el estreno de marzo, la cálida antesala de la primavera, a pesar de que por estas tierras del oriente cubano la lluvia se resista a quitarnos el polvo del zapato y nos niegue el privilegio de ver tejer sus riachuelos por los contenes y las calles.

La palabra NOCHE, les cuento, en todos los idiomas europeos está formada por la letra N más el número 8, para confirmar su simbolismo de unión del infinito. No es una broma de sábado ni un acertijo de domingo. La N en matemática representa el infinito,  y el 8 acostado, igual.

Les descodifico el mensaje. Mire usted:

Portugués:  Noite….   N más oito

Inglés:       Night….    N más eight

Alemán:    Nacht…     N más acht

Español:   Noche…     N más oche

Francés:   Nuit…….     N más huit

Italiano: Notte….      N más otto

¿Curioso, verdad? Vale que entonces tod@s les demos un sentido más humano y tendamos puentes, ahora que termina el mes del amor y se acerca la primavera y la madre tierra nos pide unidad, paz, hermandad… para no seguir con su agujero negro ni tantos rayos que acaban la vida. Y no son exactamente los “ultravioletas”.

Ese mundo mejor puede empezar ahora mismo, esta noche. La varita mágica la tenemos. Esta no es una noticia de última hora, pero le aseguro que en esta caimán verde del Caribe y su Balcón de Oriente, Las Tunas, la noche está fresca, muchos tuneros duermen en paz y otros andan por allá, en el oeste de la ciudad, cantándole a la vida y haciendo su noche en las populares fiestas de fin de semana. Así de bonita es esta isla.