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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Una y otra vez los retratos hablan de su talento y entre los claros- oscuros del grafito expresan su veneración por José Martí y Ernesto Guevara, un guerrillero que lleva muy hondo y marca un camino dentro de su obra, totalmente inédita pero reconocida por quienes tienen el placer de conocerla.

Nunca ha dejado de pintar, tallar, moldear el barro, la plastilina, el acrílico… desde aquel lejano 2009 cuando entre los mogotes de Candelaria, en Pinar de Río, le tocó su primera guardia como soldado del Servicio Militar Activo. A su regreso, trajo a casa una colección de miniaturas con el rostro del Che y bisutería femenina trabajados en madera, con semillas o cualquier recorte que encontró por aquellos parajes del occidente de la Patria.

Una revelación como artesano. Un don que brotó con musas buenas en la soledad y la distancia, mientras cumplía su deber. Un arte propio que no necesita de las academias para desnudarse con elegancia en cualquier pieza que ronde su cabeza y haga luz con las manos.

“La idea de pintar al Che sobre papel periódico me surgió de pronto. Por cuestiones de trabajo tuve que ir a una reunión a Holguín y al terminar convocaron a un concurso. Lo único que tenía a mano era eso, un periódico y un lápiz…. Me dieron el premio”,  recuerda Maikel Milanés González, un joven tunero que en los proyectos comunitarios barriales se lleva las palmas de los participantes y su stand obliga a detener el paso de las comisiones de evaluación y los participantes.

Esa nueva línea creativa apenas empieza y se enriquece con un retrato de José Martí, realizado para este último 28 de Enero a raíz del aniversario 162 de su natalicio. Sin embargo, no es pintar y ya:

“Bueno – cuenta- el retrato del Che lo hice por inspiración y ese respeto enorme que siento por el Guerrillero Heroico, pero esta vez quise ir más lejos… Ahora reviso los periódicos y busco un texto que me sirva de complemento al conjunto, que valide y resalte la intención del mensaje que deseo trasmitir.

“En el caso particular de la pintura de Martí fue un pedido de una alumna de cuarto grado de la escuela Tony Alomá, de mi circunscripción. Iban a montar una exposición y ella quería dar su aporte a la muestra y me pidió ayuda. Ya tenía el éxito con el rostro del Che y busqué un periódico Granma, en el cual encontré una reflexión del Comandante en Jefe Fidel y cuyo título era el código visual y patriótico exacto para lo que quería decir y lo que representa el Maestro para los cubanos. Y ahí está, pienso seguir esa línea de esta manera, con personajes históricos de la localidad, nuestro país y América”.

No tengo comentarios. Maikel es otro soplo de cubanía natural que baña, como las brisas del Caribe, a la Isla de Cuba. Esa gente que da todo desde adentro y realza lo real maravilloso que vive aquí, en un verde caimán de amor y rebeldía, vestido de dones humanos y auténticos que no salen de las academias ni los libros, sino del milagro genético que corre por las venas de los hijos de esta tierra.