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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la autora

Las apariencias engañan, puede ser puramente una máxima, un refrán, un proverbio, una sentencia.  O tal vez esté más cerca de los puntos de vista y de conciencia que de lo que pueda clasificar en conceptos académicos o semióticos.

Lo acuñado, desde la experiencia, es que es una frase bien popular y usada entre los cubanos, proclives a sacar a priori conclusiones precipitadas en asuntos donde, exactamente, las apariencias engañan porque no siempre las consecuencias tienen razones objetivas y coherentes con las causas.

El embarazo en las adolescentes es un asunto complejo y tensa aquí a un sin número de personas más allá de la familia, sobre todo a quienes desde el sistema de salud cubano, el MINSAP, tienen el deber de llevar de cerca la atención primaria, extrahospitalaria e institucional de las chicas que asumen la preñez antes de los 15 años o en edades anteriores a los 24, la ideal para la mayoría de los núcleos poblacionales y las mujeres, incluso.

Sin embargo, mientras esos estados de opinión se mueven por un lado, las parejas, oficiales o no, consideran que otros problemas les afectan más. Dado el gradual envejecimiento de la población en Cuba y las tendencias demográficas de este territorio hasta el 2025, salimos a tantear la repercusión del tema.

Vale apuntar que  estudios de la Oficina Provincial de Estadísticas e Información (ONEI) indican que la tasa de crecimiento poblacional hasta esa fecha descenderá, aunque creció el número de habitantes en el 2014 a pesar de la baja natalidad y un saldo migratorio negativo, respecto al 2013.

La curva del número de habitantes –según las tendencias- debe ir en ascenso en los próximos años, pero con valores de crecimiento cada vez menores. De tal, parece que mirar la gravidez no puede ser un fenómeno generalizado o mediado a través de la espontaneidad o las leyes, aún cuando es de notar la relevancia en la Isla de políticas destinadas a proteger la niñez y la juventud y a la madre y su hijo.

PREGUNTAS Y OPINIONES

La realidad cubana está involucrada en un amplio y complejo proceso de cambios que superan la flexibilización y alcance de diferentes políticas relacionadas con el bienestar poblacional, calidad de vida y justicia social, incluidas oportunidades y facilidades que hasta hoy tuvieron resonancias limitadas.

Los Lineamientos para la política Económica y Social de la Revolución, aprobados en el VI Congreso del Partido, marcan los caminos para andar los desafíos demográficos de la nación. ¿Bastará con ello? Una muestra aleatoria de 60 familias en las cuales existe al menos un adolescente (hembra o varón), con posibilidad de concebir, respondieron a la pregunta casi de la misma manera: Hay diferencias de todo tipo y no todos los lugares son iguales. Aplicar medidas generales puede ser un inconveniente. Sería mejor ver cada territorio con sus características, potencialidades y posibilidades económicas y sociales reales.

En esa mirada, los puntos de vista contemplaron la diferencia en los niveles adquisitivos y la disfuncionabilidad o no de los núcleos familiares, razón que simula subyacer en la toma de decisiones – prematuras, tardías o adecuadas-  de las tuneras para parir, evitar un embarazo precoz o incumplir con las orientaciones médicas y educativas, las cuales arrojan ser sistemáticas, objetivas y estar dirigidas con elemental sentido a los grupos vulnerables.

Con dichas opiniones coincide la Doctora y Especialista en Medicina Integral General y Máster en Asesoramiento Genético, Tamara Matos Espinosa, quien considera que las condiciones para la planificación familiar, razonada y oportuna para todas las mujeres y parejas, no están creadas aún, pues depende de muchos factores estrechamente relacionados e influyentes al momento de asumir si tienen hijos o no.

Aunque marchan de manera paralela, la gravidez en las adolescentes tampoco repercute igual que en las adultas y, sin embargo, de ambas depende el reemplazo poblacional y que puedan invertirse los actuales valores que ubican a Cuba entre los países más envejecidos de América Latina y el Caribe y, para el 2050, de seguir a este ritmo, situarla entre los punteros del mundo.

Todavía sin cumplir los 23 años y estudiante del tercer año de Medicina, Israel Álvarez Rojas tiene una niña de un año y meses, fruto de un amor adolescente. Isabela es feliz y bien querida, pero siempre será una hija de padres divorciados. Cuando las jóvenes mamás evitan los riesgos de interrumpir el embarazo y la relación no coge el camino que parecía llevar, sucede. Muchas historias de vidas lo testifican a diario.

Hoy en el Consultorio Médico 153-01, enclavado en la calle Cuba, de esta ciudad, con una población de alrededor de dos mil personas, revive parte de sí mismo entre los pacientes que atiende, dentro de sus horas de práctica docente. Hay muchas adolescentes que llegan aquí embarazadas – dice-, pero la mayoría estudia y no tienen condiciones para tenerlos, pues no todos los padres apoyan como lo hicieron los nuestros. La mamá de mi niña tenía entonces 17 años.

El embarazo es evitable- agrega- pero a esa edad a los jóvenes no les gusta usar preservativos y los varones apenas van al consultorio. También hay baches de suministro en las farmacias, como de las pastillas anticonceptivas. Realmente nuestros padres, digo padre, no educan al varón a que se proteja, todo lo contrario, y eso es esencial también para evitar enfermedades de contagio sexual.

Israel no pensaba así años atrás. Al respecto, la especialista Matos Espinosa refiere su experiencia: “Los problemas de comunicación entre padres –hijos afecta mucho en la adolescencia. Se ve con frecuencia la falta de apoyo, tanto de la familia como del chico involucrado, sigan o no la relación. La diferencia del nivel  cultural de los núcleos incide, lo mismo que los patrones educativos rígidos.

Hay casos- agrega- donde la madre del joven expresa linealmente “el mío es varón, la que tenía que cuidarse es ella”. Esquemas machistas que también están relacionados muy de cerca, como los problemas económicos y la vivienda, que afectan por igual cuando deciden formar su descendencia a las madres muy jóvenes, a las de edad fértil adecuada y a las mujeres adultas.”

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Conflictos… embarazarse es un vuelo más alto que el amor. Sin dudas arrastra consigo otros importantes problemas existencialistas de tuneros y cubanos. Vamos a voltear la página. Todavía hay cosas por decir.