20150130214139-deysi-promotora1.jpg

 

Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: De la Autora y Cortesia Proyecto

El gesto de sus manos es elocuente. Trasmite el remolino de pasiones que lleva desde niña…

¿Estabas frustrada y ahora… No me deja terminar la pregunta. Las palabras se le atropellan en la mente y regala una sonrisa, la misma que la hace diferente ante la gente o la delata cuando es feliz.

No. Hoy hago lo que siento desde que nací, lo primero que hice… Me lleva al escenario… Se mueve, con su piel morena y los ojos como los espejos del alma… Canta, baila, envuelve su voz en el viento.

No es fácil entrevistar a una mujer que no estrena exactamente un rostro quinceañero ni está en la madeja de las ilusiones perdidas. El factor tiempo es clave en ella y empiezo a comprender y recorrer  sus caminos.

Me apasiona ser promotora cultural. Me identifico con cada proyecto, con los niños cuando los veo actuar es algo que, tal vez, no pueda explicarte, pero es como una prolongación de mi misma…”

Recién inicia el reencuentro con la Deysi Márquez Cruz que acostó a dormir por largo tiempo dentro de la casa o vistió de enfermera durante 15 años, por los pasillos del hospital Ernesto Guevara de la Serna. Lleva solo seis meses entregada a la cultura comunitaria del Consejo Popular 5, en esta ciudad, y “estoy viva. No me alcanza el día, pues abarcamos zonas periféricas como la de Palancón, pero siento que despierto con más energías”, dice y cae otra vez una sonrisa en sus labios.

LOS RIACHUELOS DEL ARTE

Las escuelas primarias Guillermo Tejas y Mercedes Varona, y la secundaria básica Reynaldo Bermúdez, enclavadas dentro del Consejo, están bajo el tutelaje de Deysi, conjuntamente con los instructores de arte, lo cual permite hoy sistematizar la Peña Cultural “Talento de Barrio”, como parte del proyecto comunitario “Por Nosotros Mismos”.

“Insertar esta labor en la comunidad es el objetivo central de nuestro trabajo. Es decir, no dejarla encerrada en las escuelas, sino ponerlas a interactuar con la gente del barrio y llevar a la escuela también a esos talentos naturales que hay en cada cuadra. Hay mucha gente linda que hace cosas hermosas en las artes, solo que están ahí, en silencio.

“Poco a poco vamos investigando, motivando a que se sumen al proyecto, enseñándolos a pulir sus aptitudes. Ya tenemos resultados muy buenos. Rescatar los juegos tradicionales, lograr que cada día la música cubana sea la preferida, los bailes nuestros, las danzas….y que sean los niños y jóvenes los que la amen, la expongan y defiendan para siempre, eso es lo que queremos.”

Justo el 23 de enero esta meta se hizo luz por primera vez en la “Mercedes Varona” y padres, educadores, alumnos, instructores y promotoras (hay 4 en todo el Consejo) dedicaron a José Martí la actividad, sin olvidar el 181 aniversario del natalicio del Mayor General Vicente García, el León de Santa Rita y el jefe mambí preponderante en las batallas por la independencia de la localidad en la etapa colonial.

En este esfuerzo de fortalecer los nexos de pertenencia con tradiciones, historia e identidad también la Federación de Mujeres Cubanas y las demás organizaciones de masas deja huellas. Lo valioso, al decir de Deysi, “es que trabajamos intensamente para declarar a las escuelas y al Consejo Popular Patrimonio de la Comunidad. Es mi sueño y mi meta, como volver a cantar desde ahí, lo que soy, una tunera que vive en esta zona y que quiero ver a mi gente feliz, culta, realizada…”

Otra vez su pasión me lleva de la mano… y caminamos un área urbana donde habitan 21 mil 188 tuneros y existen 15 circunscripciones… gente sencilla, de profesiones y niveles de escolarización y patrones culturales diversos, algunos complejos, pero seres humanos que agradecen muchísimo que le rompan la rutina de un lunes o un domingo con la algarabía y los dones de sus propios hijos o que ellos, con canas en las sienes, suban a un escenario y reciten sus décimas, armen la controversia, bailen un danzón o reciten un poema de los años mozos.

Y la sonrisa ilumina el rostro de esta mulata, quien con sueños altos confirma aquello de que nunca es tarde para volver a empezar.