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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: Yelaine Martínez Herrera

Luis Alberto llegó a casa pidiéndole a su mamá que le hiciera una muñeca negra para el concurso “de Martí”. Está en primer grado y quiere entregar la suya e insiste una y otra vez, a sabiendas que para el 28 de Enero ya no estará en Las Tunas, a donde vino por un período de tránsito y se incorporó a la escuela primaria Tony Alomá Serrano.

Como este pequeño pionero cubano, suman miles los que a esta altura del primer mes del 2015 comienzan, junto a guías, maestros, auxiliares pedagógicas, instructores de arte y colectivos docentes a perfilar y organizar las actividades para honrar al Apóstol, en el aniversario 162 de su natalicio, en la casita de la Calle Paula, en la capital de la Mayor de las Antillas.

Entre los programas históricos culturales destacan matutinos con dramatizaciones de la prolija obra martiana dedicada a los niños y publicada en la universal revista La Edad de Oro, así como sus versos sencillos y pasajes de su verticalidad y entrega a las ideas libertadoras de la Patria en las guerras de la independencia.

Igual habrá concursos de dibujo, exposiciones, visitas a tarjas y monumentos, festivales de conocimiento, de lectura y deportivos, entre otras iniciativas concebidas por los centros escolares en los diferentes tipos de Enseñanzas, hechos que no son exclusivos de Las Tunas, sino que sucederán en todo el país.

Preponderancia y tradición alcanzarán los desfiles martianos en esta ciudad como en los restantes municipios, en los cuales a través de bloques, pancartas, carteles y personajes de sus cuentos se ilustrará su obra y el legado de su incansable lucha, pedestal de la gesta mambisa y el ideal que abrazaron Fidel y sus compañeros del Movimiento 26 de Julio para atacar al cuartel Moncada y derrocar definitivamente, en 1959, la dictadura de Fulgencio Batista.