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Por Graciela Guerrero Garay     Fotos: De la Autora

Amaneció el 2015…la nueva autora trae las promesas, las gracias, las peticiones, los sueños, las metas, los arrepentimientos, la luz… que todos pedimos en ese momento cumbre donde la infinita longitud de un minuto, en el reloj y el alma, nos estrena un calendario, en el que quisiéramos hacer cruces muy diferentes a las que dejamos atrás, sean buenas o malas.

Con esa esperanza vitalicia bailamos las doce del 31 de diciembre del 2014, nos abrazamos, gritamos, dimos ¡Viva! a la vida y la Revolución, bebimos, comimos el lechón asado y crujimos su “pellejito” entre risas y nostalgias, porque en lo humano siempre están los grises entre el negro y el blanco. Existir es eso… aprender de dolores y alegrías. Caer y levantarse. Soñar, trabajar, esperar, luchar.

Una fiesta en familia, con el sello de los modos propios y las tradiciones. Un día especial en el que las manos se unen y vuelven a expresar con el tacto de las fuerzas el cariño o el perdón. Una ronda de alegría que bañó cada hogar, las ciudades y los campos. Un ritual de amor para reencontrarse con un enero que trae sabores a victorias…legendarias unas, renovadas otras, añoradas y aclamadas. Nuestras.

¡Felicidades, tuneros! ¡Feliz 2015! Pongamos piedras sobre piedras para un puente mejor. El Año Nuevo es un regalo eterno. Hagámoslo el más fértil y vital de todos. Lo malo quedó congelado en el viejo que se fue. El paso adelante es tuyo, mío, de los demás. ¡Vamos a seguir la rumba! Doce meses esperan, por todos y para el bien de TODOS.