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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

La sencillez le viste tal cual imagino sus pequeñas manos escribiéndole cartas a Gerardo Hernández. “Yo le mandaba mis letricas jorobadas, mis dibujos…, pero creo que nunca pensé que me iba a responder”. La voz es suave, como las gacelas de la adolescencia. Su mamá lo mira y asienta con la cabeza. Los recuerdos también la dominan.

Jamás creyó estar rodeado de niños para contarles la historia que lo une a los CINCO y la significación que tiene esta relación en su vida.  Andy Daniel Oro Rivera se entregó a un sentimiento, cultivado día a día entre cubanas y cubanos al conocer la existencia de estos compatriotas y su injusta acusación de terroristas, en un manipulado juicio que tergiversó la verdad: Gerardo, Antonio, René, Ramón y Fernando luchaban justo contra los planes orquestados en Estados Unidos para desestabilizar a la Revolución y, de hecho, llevar el luto al pueblo de Cuba.

Con seis años desbordó su fantasía y cariño y respondió a la convocatoria de sumarse a la causa de los héroes y, con el tiempo, fue un bello sujeto de esa humanidad y patriotismo que llevan en el corazón quienes dejan el sí mismo para ser de los demás. De ahí, “todo fue natural, Gerardo me contestaba y yo le respondía y guardaba todo y hoy tengo mi álbum, que es el que llevo a las comunidades de la provincia para hablarles de los CINCO.”

Su incansable amor y fidelidad, sus horas pendientes al mínimo detalle relacionado con los antiterroristas cubanos, le hicieron acreedor del Premio del Barrio, otorgado por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) a colectivos y personalidades con una trayectoria relevante en el trabajo comunitario.

“Es un honor grande, que me hace ser más responsable en mis estudios en el preuniversitario vocacional y seguir en esta batalla por el regreso de Gerardo, Antonio y Ramón que son los que quedan prisioneros. Es muy lindo saber que Gerardo me llamó campeón olímpico de la solidaridad con los CINCO. Tengo el bate de pelota que me mandó en la pared de mi casa y siempre que lo miro pienso en eso.”

Así les contaba a los alumnos, maestros y padres de la escuela primaria Tony Alomá, en su querida ciudad de Las Tunas, de quienes recibió afecto y respeto. Un halo de amistad y admiración que este 28 de Septiembre engalanó con estrellas de oro la celebración aquí del Aniversario 54 de los CDR, cuyo acto central nacional se realizó en Pinar del Río, la más occidental de las tierras cubanas.