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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

La profesora Brígida, como le conocen generaciones de alumnos y familias en Las Tunas, me confiesa que le va muy bien con su rodilla después que recibe  el tratamiento con células madres, un método que constituye la base esencial de la medicina regenerativa y con la cual unos 6 mil 195 cubanas y cubanos en 14 provincias del país  encuentran importantes alivios a sus dolencias.

Cada día son más los tuneros que buscan este recurso terapéutico, que en el 2004 se comenzó a aplicar de manera gratuita en la Isla, donde hasta el momento se hace mediante proyectos de investigaciones que selecciona al enfermo de acuerdo a su objetivo de estudio y no con un criterio asistencial.

Declaraciones al periódico Granma del Doctor en Ciencias y vicedirector de Investigaciones del Instituto de Hematología e Inmunología, Porfirio Hernández, indican que todavía no puede introducirse ese método por criterio asistencial “hasta que existan suficientes evidencias capaces de fundamentar su empleo masivo como proceder terapéutico, seguro y eficaz”, dijo.

Para la querida profesora de Historia,  estar entre los pacientes tuneros que reciben el tratamiento de células madres  “es una bendición, pues yo casi ni podía caminar y todavía no termino las sesiones y la mejoría es notable”.

Sus palabras, dichas de prisa en áreas de la Clínica del Dolor donde ambas coincidimos, ratifican el prometedor uso de la medicina regenerativa en enfermedades como la insuficiencia arterial grave de los miembros inferiores, con lo cual se reduce la amputación mayor en un rango de 58 al 80 por ciento entre quienes tenían esta indicación.

El doctor Hernández  también testifica que  en enfermos con insuficiencia  arterial crónica de miembros inferiores, cuyo dolor les obligaba a detener la marcha antes de los 150 metros, ahora caminan un kilómetro y más sin referir molestias, en tanto se reporta una mejoría trascendente en alrededor del 85 por ciento.

Otros alentadores resultados se observan en diagnósticos de quistes óseos,  fracturas óseas complejas, necrosis aséptica de la cadera, lesiones articulares degenerativas – en particular de la rodilla-, pseudoartritis, periodontitis, paraplejía por traumatismos de la columna vertebral y lesión de la médula espinal, así como en infarto del miocardio, lesiones neurológicas crónicas asociadas a secuelas de infartos cerebrales, distrofia muscular de Duchenne y osteogénesis imperfecta.   

Las especialidades de Angiología y Ortopedia y Traumatología abarcan la mayor cantidad de casos beneficiados, los cuales superan el millar en cada una de ellas a lo largo de este archipiélago, donde desde la Punta de Maisí hasta el Cabo de San Antonio médicos y medicina llevan de manos al corazón para retribuirle a todos una mejor calidad de vida, con  salud corporal y espiritual.