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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

Las identifica, aunque realmente no parecen las mismas. Tal vez sea la complicidad de la noche o los trajes y el maquillaje. Solo atino a percibir, desde mi escaño, que a la gente le brillan los ojos y andan con esas caras embobecidas de los golosos o los hambrientos ante un suculento plato de comida. Sin dudas, este fue uno de esos días en que hacemos mucho con muy poco. Creo que la gente se “transportó” por eso.

Ricardo Romero Drake – el Delegado – nunca subestimó el poder cultural que existe en las niñas y niños de las escuelas enclavadas en su Consejo Popular. Nada de andar corriendo detrás de artistas profesionales ni aficionados. Sus proyectos comunitarios llevan el sabor del barrio y los cantantes, bailarines, cómicos y actores los busca ahí. La pequeña Loreta se percató enseguida y reconoció a sus compañeritas, a pesar de que apenas comienza el preescolar.

No es un capricho ni una meta inalcanzable motivar y reconocer que los centros educacionales en Cuba son los emisores por excelencia de los valores identitarios locales y nacionales. Entonces, flexibilizar el horario y dar mayor autonomía a cada plantel para que organice, desde adentro, sus actividades a partir de su universo específico es una medida que debe rendir mejores frutos este año.

En ese sentido, Romero Drake aprovecha muy bien las capacidades que en el mundo de las artes tienen los planteles Tony Alomá y Rafael Martínez, ubicados en áreas del Consejo Popular 18, el cual representa y abarca parte de la población del reparto Santos –uno de los más populosos de esta capital-. En coordinación con el resto de las organizaciones de masas de la comunidad planifica el encuentro y, en consecuencia, brota en los eventos barriales ese talento originario que abunda en cualquier sitio de la Isla.

Los nuevos aires de las transformaciones puestas en vigor en el presente calendario se notan ya, cuando todavía el calendario no cierra su primer mes de labor. En la “Tony Alomá”, por ejemplo, los especialistas de la plástica, la danza, la informática, el deporte y la bibliotecología, entre otros, fortalecen sus proyectos docentes y se respira una nueva motivación en los alumnos, sobre todo en quienes estudian en los grados terminales de la Enseñanza Primaria, cuarto, quinto y sexto grados.

Igual se aprovecha el horario matutino para dar los contenidos y en las comprobaciones sistemáticas y la realización de la tarea escolar se observa el resultado, que redunda en una mayor satisfacción del estudiante, los maestros y la familia, mientras la escuela, en sí, no regala al visitante esa imagen de atropellamiento y corredera de cursos anteriores.

Todo ello trae magia, no importa dónde estén los escolares. Quizás por eso la pequeña Loreta pudo descubrir entre el rímel, los vestidos largos, las luces y la danza a sus amiguitas y gritar con desbordada seguridad: “mami, mami, esas niñas son de mi escuela”, mientras a la avenida principal del barrio seguían sumándose vecinos.