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Por Graciela Guerrero Garay      Fotos: Lloansy Díaz Guerrero

Las mañanas de los lunes primero de septiembre, sin importar el año, resultan en Cuba como un arpegio mágico y no dudaría, jamás, que si alguien tomará una foto área del archipiélago guardaría para siempre el encanto de colores, matices y alegría que se respira en sus llanos y montañas, tal como ese milagro que ocurre cuando despiertan, por doquier, muchas flores al unísono.

El noveno mes, hace más de medio siglo, siempre es así en la Mayor de las Antillas con el inicio del curso escolar: al amanecer y al ritmo del reloj los barrios, campos, ciudades, calles, trillos, caminos, carreteras y cualquier insospechado paraje  llenan de uniformes sus espacios y hay rostros de todas las edades, la mayoría llevados de la mano de sus padres, abuelos o familiares cercanos.

Este lunes un millón 800 mil estudiantes harán la fiesta de la Educación en las enseñanzas preescolar, técnica y superior, cifra que disminuye con relación al período lectivo anterior, originada por la tendencia de la situación demográfica en el país, mientras crece en alrededor de tres mil la matrícula de los círculos infantiles.

Un serio trabajo realiza en los preparativos el MINED para garantizar, una vez más, el éxito de la apertura, aunque solo se logra cubrir el 93,1 por ciento la demanda de profesores hay toda una estrategia bien pensada para minimizar las afectaciones docentes, las cuales demandan frente a las aulas 183 mil 100 maestros y profesores.

Una de las mayores novedades que marcarán este período lectivo 2014-2015 es que las escuelas tendrán más autonomía para organizar el proceso educativo y el horario escolar, lo que permitirá que los estudiantes fortalezcan su participación en otras actividades decisivas en su formación integral como entes sociales y actores protagonistas del futuro de la Patria.