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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Esta dulce y afable mujer se llama Gladys Peña. Los años y las enfermedades que alguna vez le anunciaron el peso del tiempo no le impiden ser historia viva de un proceso que le alegra los días. Su rostro rejuvenece al contarlos, la vigoriza.

Tal como dice a 26 Digital, “No soy yo, fuimos y somos muchas. Es algo que está unido a nosotras, aunque los años pasen y existan cambios. Ninguna podemos olvidar las emociones,  lo grande del amor con que hicimos cada cosa… hasta los pleitos que nos buscábamos con los esposos.”

Sonríe. Su rostro marcado todavía por la belleza que le ganó más de un piropo y desveló a los chicos del barrio, brilla al enseñarme los reconocimientos. Es su página de vida la de millones de mujeres cubanas y, por eso, hay miles de Gladys por todo el archipiélago. Unas, como ella, apoyadas en un bastón, para recorrer la comunidad y ayudar a las más jóvenes.  Otras, en la memoria y la nostalgia, con jarrones llenos de flores en tarjas, monumentos, sitiales históricos…

O sus nombres honran las delegaciones y los bloques de la FMC. O se les llena de pioneros y cantos el lugar donde vivieron, y los hijos y nietos recogen el respeto y el cariño que cultivaron con sus sueños, el trabajo y la entrega a la Federación de Mujeres Cubanas, organización que este sábado 23 de agosto llenará de música las calles de esta ciudad de Las Tunas y repiqueteará allá lejos, en los campos y en cualquier sitio donde renace otra generación de federadas.

Es la estirpe de Vilma Espín, Celia Sánchez, Ana Betancourt… Las Marianas mambisas, sin importar el siglo que les tocó andar con tacones altos o botas de trabajo, con rímel o gotas de sudor corriendo como ríos hasta la comisura de los labios. Es Cuba, indetenible y para siempre porque desde que emergió como caimán y Faro del Caribe, bajo cualquier nube o sol, tendrá en Gladys y en todas las hembras que le nacen un fortín de coraje y pertenencia.

Y esa fortaleza propia, un 23 de Agosto, se levantó así: eternamente y para todas. Esta hermosa anciana que me llena de sabor el día y revive mi suerte de ser tunera no me deja dudas. Mi Isla siempre tendrá perfume de mujer gratificando el oxígeno que respiro…que respiramos.