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Por Graciela Guerrero Garay

Esta provincia oriental no es diferente a las demás, aunque su fuerte sea la caña y a Cienfuegos la distinga el mar. O la Isla de la Juventud ande con sus cotorras y  yacimientos de mármol. En todas, al margen de bienes patrimoniales, demografía específica y comportamientos geopolíticos,  las une la identificación con dos grandes hombres de la historia de la Patria: Antonio Maceo y Che Guevara.

No es de extrañar entonces que a lo largo y ancho del archipiélago hoy los matutinos de los centros de trabajo resaltaran sus figuras, leyeran partes de sus memorias de combate o, incluso, escucharan testimonios vivos de esos compañeros que todavía, enhorabuena, existen para contar las genialidades del Guerrillero argentino-cubano aquí y en otras partes del mundo.

Las escuelas y sus estudiantes ayer hicieron el homenaje a estos próceres de la independencia cubana. La Organización de Pioneros José Martí cambió el atributo de la pañoleta azul por la roja en el tercer grado de la educación primaria, y en las secundarias básicas y los centros de la enseñanza especial se les reconocieron a los miembros el merecimiento de la Distinción 14 de Junio.

Hoy es un sábado de convergencias y flores en la Isla. Este mismo día nacieron, en años diferentes, Maceo y Che y la vida los unió en las páginas de gloria de la lucha infinita de la Mayor de las Antillas. Tarjas, monumentos, sitiales históricos y centros que llevan su nombre en el país y mantienen vivas sus memorias hicieron actos y cantaron versos. Es una manera hermosa de decir que jamás partieron, porque hay huellas que no pueden borrar los siglos de los siglos.