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Texto y Fotos Graciela Guerrero Garay

“Cuando yo tenía 5 años, mi madre me decía que la felicidad

era la clave de la vida. Cuando fui a la escuela, me preguntaron

que quería ser cuando yo fuera grande.

Yo respondí “Feliz”. Me dijeron que yo no entendía

la pregunta y yo les respondí,

que ustedes no entendían la vida.”

John Lennon

De la infancia en Cuba se pueden decir muchas cosas, pero hay una que nadie puede cuestionar desde ningún punto de vista: ¡Es feliz! Corre libremente por los patios, los parques, las calles, las plazas… Acaricia con la misma ternura a un perro sato que a un Salchicha, un Cookie o un Husky Siberiano. Juega y ríe intensamente con una muñeca de trapo como con una Barby. ¡Es Feliz!

Pilotea por las nubes con un avión de Shopping, uno de madera o uno plástico, de fabricación casera y que venden los llamados “merolicos”. Va detrás de una pelota sin importarle el sol o las piedras. Tira el mecho o la bola y discute la partida, en la tierra, a veces hasta descalzo. Aprende el reloj alguna vez. Para él o ella, el amor le alcanza para saber que el tiempo es infinito y solo lo detiene el ruido del estómago o el reclamo de los padres, para hacer alguna cosa.

¡Y si cae un aguacero, a gozar! Es lo que es: una niña o un niño, y nada más. Sabe de pajaritos, cuevas de arañas, lagartijas, ríos, playas, palomas, dulce coco, mermelada y se embadurna de mango la cara hasta el cansancio, incluso debajo de las matas si está de vacaciones o vive en el campo.

Igual tienen computadoras, bicicletas, velocípedos, libros de colorear, carros de control remoto. Riegan el cuarto, la sala, el comedor, la cocina…con crayolas, hieren las paredes y dibujan sus mapas de duendes, aunque detrás venga el regaño y los colores se acuesten a dormir. Van al Círculo Infantil y la fantasía les cubre los cuatro costados de sus menudos cuerpos. Allí son doctores, enfermeras, panaderos, dependientes, maestros, peluqueras…y hasta crecen de pronto y se convierten en mamá o papá.

La infancia es FELIZ… Amén de que puedo citar la atención médica y la escolarización gratis, los programas culturales, los proyectos comunitarios… el privilegio de ser lo más importante de la sociedad, la protección familiar, el cariño del barrio…en fin, lo que dice la UNICEF o la Organización Mundial de la Salud sobre los indicadores relacionados con la calidad de vida y los Derechos de la Niñez…

Pero creo que lo más bello de los chicos y chicas de mi Isla, de los pequeños príncipes y princesas de estos lares del Caribe es, justamente, que son niños en el más amplio sentido y concepción de la palabra. Sí, su gloria cabe en un grano de maíz. Por eso, en Cuba, hay una infancia FELIZ.