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Por Graciela Guerrero Garay  Foto: Cortesía Julia La O

En cada email que la doctora tunera María de los Ángeles Gutiérrez La O le escribe a su mamá le cuenta lo que siente cuando, en sus guardias, salva la vida de un venezolano y, a cambio, recibe la gratitud enorme del enfermo y la familia con un gesto, una mirada, un abrazo y hasta en ese silencio con lagrimales húmedos que tantas veces nos asalta en determinadas circunstancias.

Con apenas 25 años, recién graduada de Medicina y preparada para asumir como Intensivista, esta joven tunera es parte de los 25 mil galenos cubanos que en 65 naciones del mundo contribuyen actualmente a elevar la calidad sanitaria y los parámetros de salud de sus pueblos.

Este sentimiento de cooperación y solidaridad resaltó en la 67 Asamblea Mundial de la Salud, efectuada en Ginebra la pasada semana y la cual presidió el Ministro del MINSAP en Cuba, doctor Roberto Morales, quien en la sesión final del evento destacó los acuerdos adoptados en asuntos relacionados con la prevención de la mortalidad materna e infantil, el acceso a los medicamentos, la cobertura sanitaria universal y el enfrentamiento a las enfermedades no transmisibles, como cita una información difundida en el sitio digital Cubadebate.

No es de extrañar, entonces, que en los puentes de comunicación familiar los cooperantes reflejen los valores ético, morales y humanitarios que caracterizan el actuar de la Isla respecto a la colaboración médica, la cual en más de 50 años abarca todos los continentes y ha llegado a unas 120 naciones como un espejo vivo del valor de las ideas del internacionalismo y la unidad, tal como enseñaron cubanos de la talla de José Martí y Fidel Castro, entre esa cadena de mujeres y hombres que dignifican la historia de la Patria.

Como María de los Ángeles hay miles de doctores jóvenes quienes son testimonios admirables de la calidad de la formación profesional de los especialistas del MINSAP, sector que también tiene una incidencia muy positiva en la preparación de los recursos humanos de diferentes países al abrir las puertas de la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde unos 15 mil médicos de poblaciones vulnerables estudiaron aquí  de manera gratuita, para luego servir en sus comunidades.

Estos imborrables gestos de cooperación, desprendimiento y esfuerzos  de una Isla con múltiples y complejos problemas económicos, asediada por más de medio siglo por el bloqueo de los Estados Unidos, son fortalezas en los más de 50 mil profesionales del sector que hoy llenan de esperanza los más recónditos sitios de este mundo.

Por eso cuando en la 67 Asamblea Mundial de la Salud estas verdades acuñaron más vidas, María de los Ángeles, sin quizás imaginarlo, prendía  luces de amor entre los hermanos de Sabaneta, justo allí donde el Comandante Hugo Chávez nació para aliviar el dolor de los más y cabalgar por la fe y la unidad de su América.

PD: En la Foto, la Doctora María de los Ángeles, a la izquierda, junto a sus compañeros de Barrio Adentro