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Por Graciela Guerrero Garay       Fotos: G.G.G

Marisel Rodríguez González hizo el café más temprano que de costumbre este jueves y, aunque es ama de casa, tampoco quiso faltar a una de las movilizaciones de mayor relevancia emocional y política de las que se realizan en Cuba: el desfile del Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

En compañía de su esposo, el Ingeniero en Electrónica Rafael Mancebo Arrechea, estaba en la Plaza de la Revolución Mayor General Vicente García apenas desgranaron los rayos del sol sobre la ciudad de Las Tunas. Junto al gremio de los trabajadores del Sindicato Azucarero su voz se alzó para confirmar el sentimiento colectivo.

“Mucha organización, todo comenzó como estaba previsto. Fue para mí un desfile mejor que los de años anteriores. Este es mi primer año en que no soy trabajadora, pero tampoco podía quedarme en casa, y me fui a desfilar con mi esposo.

“Unidad, sería el sustantivo con el cual lo calificaría. Y tembló la tierra, como nos pidió Raúl. Muy lindo, banderas grandes, colorido, alegría.”

Para Mancebo Arrechea esta gigante marcha del pueblo tunero fue “populosa”.

Estas emociones siguen entre los tuneros y perdurarán por siempre. Mientras la mayoría se quedó en la Plaza para disfrutar de los bailables, otros regresaron a casa como Marisel: “yo vine porque tenía urgencias que resolver, pero vale esta fiesta de reafirmación revolucionaria y este enorme desfile. Estoy feliz de ser cubana y tunera. Fue un verdadero fuego proletario”