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Por Graciela Guerrero Garay

No te fuiste, Comandante. Eso quieren que creamos quienes, hoy, tratan de confundir tus ideas y tu batalla infinita. Este 5 de marzo, el mundo entero recuerda tu inevitable partida. Vuelven las lágrimas. El coraje sigue, no ha faltado nunca en este año en que decidiste esconderte, para ir un ratico a la misa, pero siempre te vemos por los cerros… “merodeando, merodeando”…

Venezuela y Cuba, América toda, se estremece en ese puño tuyo que quedó levantado para siempre. Acá en la Patria de Martí, justo ahora que despunta el sol y no duerme todavía el rocío, las calles están llenas de pioneros. Van hacia la escuela y se encontrarán contigo. Llevan en las manos flores rojas, otros repiten un poema para que la memoria no silencie en el momento clave. Hay matutinos especiales, homenaje…ese recordatorio enorme que ganaste. No te fuiste, Comandante, no te fuiste.

Por la Televisión y la Radio tu nombre, las canciones que inspiraste, las letras que nos arrancas del corazón y cuelgas en la esperanza de los tiempos, hacen recordarte con más bríos. Dejaste demasiado señales para que las borre la nevisca.

De cualquier manera, ya está dicho. Eres el Quijote de las cuatro esquinas del planeta. El cóndor de los Alpes. La primavera del cono Sur, el sudor de los pueblos y la tridimensional certeza de los sueños latinoamericanos. No te fuiste, Hugo Chávez, no te fuiste… Ahorita, ya vuelves de la misa…todo el mundo lo sabe… Tú sigues merodeando.