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  • En Las Tunas hay una relación de masculinidad de 948 varones por cada mil mujeres. Las féminas marcan el predominio poblacional de la Isla.

Por Graciela Guerrero Garay

Entre las complejidades que hoy marcan el panorama cubano, junto con las urgencias de la economía y la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social de la Revolución, tocan diana las curvas demográficas indicativas de la necesidad de buscar alternativas a una realidad que no tiene retroceso: la esperanza de vida ronda los 78 años y el 18,3 por ciento de la población anda por los 60 o más.

Sobre estos datos estadísticos –confirmados por el Censo de Población y Viviendas del 2012 – la Isla trabaja con profundo análisis para encontrar estrategias seguras que conserven los altos índices de calidad de vida obtenidos, y en tal empeño el pasado año el plan de la economía incluyó un monto financiero de 58 millones de pesos, con lo cual se respaldan 30 medidas dirigidas a proteger a los adultos mayores y estimular la natalidad.

La venta de bastones, sillas de ruedas, andadores y collarines, junto a la producción o importación de prótesis están entre las prioridades del gobierno cubano para atender a su población adulta. Asimismo, realizarles una vez al año, como mínimo, exámenes de salud a las personas de la tercera edad se incluyen en estos proyectos, los cuales contemplan mejoras constructivas en los Hogares de Ancianos y las Casas de Abuelos.

Aunque las hembras marcan las estadísticas como género predominante, los niveles de fecundidad se mantienen bajos, razón por la cual desde hace más de tres décadas la nación no cubre la tasa de reemplazo poblacional. En el 2011, por ejemplo, se registró la cifra de 0,86 hijas por mujer, en tanto el espectro de ciudadanos de 0 a 14 años disminuye y constituye un 17 por ciento de los 11 millones 167 mil 325 habitantes que tiene el país.

La socialización de las cubanas con altos niveles de instrucción y una inserción laboral y social plenas, influye en que ellas disminuyan el tiempo para procrear y, por añadidura, la situación económica dificulta la maternidad y repercuten en la vida social y familiar.

En consecuencia,  el desafío se acrecienta en la nación caribeña y se trabaja en aumentar la capacidad de atención profesional a la pareja infértil, reducir los riesgos de la infertilidad femenina y aplicar técnicas de fertilización asistida in vitro. La reparación de los círculos infantiles (guarderías) y el mantenimiento de los existentes, igual está en las políticas a seguir por los gobiernos locales.

Todo este complejo conglomerado de objetividades y medidas coherentes a implantar a partir de las cifras y los análisis están en la mira de la Isla, donde la actualización de su modelo económico y la preservación de la justicia social que cotiza su proyecto socialista centran atención por el tema demográfico, un desafío real en este siglo XXI para cubanos y cubanas por lo que significa en presente y futuro para la nación.