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Por Graciela Guerrero Garay

Muchas veces, al despertarte, puedes tener la sensación de que has dormido mal o, como algunos dicen- amarrado. Estos ejercicios te ayudarán a comenzar el día más dispuesto y traen las milenarias enseñanzas de la sabiduría china. Tú puedes hacerte la jornada más saludable y efectiva sin gasto alguno, solo creando el hábito y adelantando el reloj unos minutos antes de salir definitivamente de la cama, si tienes que llegar apresuradamente al trabajo o el colegio, una cita médica u otra actividad y gustas estar entre las sábanas hasta el último momento.

Apenas abras los ojos, sonríe y quítate la pereza del sueño imitando a un gato. Luego estira los brazos y las piernas y da dos o tres volteretas sobre ti mismo. Pueden ser de derecha a izquierda, mientras emites sonidos de satisfacción en voz alta y haces crujir tus articulaciones. Verás como te levantas fresco y descansado. Con solo tres minutos sentirás el beneficio de este primer ejercicio matinal.

A continuación, te sientas en una silla o butacón orientado al este, por donde sale el sol. Respira normal y relajado por la nariz y trata de lograr este relajamiento con todos tus miembros. Puedes utilizar almohadas o cojines para estar más cómodo.

Identifica tu campo visual y fija tu atención en todos los puntos del mismo durante 10 minutos. Es normal que te desconcentres y que pongas la vista en un lugar específico de la habitación. Con la práctica diaria, adquirirás el dominio necesario y aprenderás a focalizarlos a todos.  Esta ejercitación te permite percibir la realidad y al mismo tiempo trascender tu individualidad, el ego y la personalidad.

Si no tienes tiempo para más, con estos ejercicios cotidianos bastan para que inicies la jornada con más fortaleza física y mental. Y si puedes caminar lentamente, descalzo o en calcetines, como en cámara lenta, durante siete minutos, te ayudarás más.  Una alternativa es moverte de manera circular, pero muy despacio, dentro de la habitación.

Para estar saludable no es imprescindible tener un método clínico y los medicamentos en la mesita de noche. Muchas enfermedades que padecemos se generan por nuestras emociones y estilos de vida. Niégate a ingerir la llamada comida chatarra o basura y termina siempre de comer antes de sentirte harto. Come solo si tu estómago te lo pide. La ansiedad genera deseos de masticar algo constantemente, pero eso te lo está pidiendo la cabeza, no tu estómago.

El azúcar de los supermercados y el cloruro sódico debes suprimirlos en la medida de tus posibilidades. Lo ideal es sustituirlas por azúcar de caña sin refinar o miel y la sal marina. Y mientras esperas el bus o estés en el ascensor, aprovecha tu tiempo y exhala el aire que tienes en los pulmones, luego inspira también a fondo. Estar al aire puro el mayor tiempo posible es igualmente sano.

Nunca olvides tampoco que la medicina natural es la mejor de todas. No produce efectos secundarios y harán de tus años un tiempo cada vez más vital y menos enfermizo.