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Por Graciela Guerrero Garay

Es hermoso respirar el aire de la unidad latinoamericana en Cuba. La II Cumbre de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC) será otro gran réquiem por las ideas que defendieron Bolívar y Martí y que el  también inmortal Comandante Hugo Chávez Frías sintetizó con su fundación en Caracas, Venezuela, en diciembre del 2011.

A ese hito histórico debe sumarse, este 28 de Enero del 2014, que los 33 países de entonces estén representados en La Habana y abran puertas a un nuevo paradigma de cooperación regional e internacional, como dijera el Presidente Raúl Castro en Pabexpo, en la primera sesión del segmento de Jefe de Estado y de Gobierno que asisten al importante evento en la Isla.

La coincidencia de iniciar la agenda justo el día del nacimiento del más universal de los cubanos habla, explícita e implícitamente, de la convicción de los pueblos y sus mandatarios de hacer valer los principios que sustentaron su creación, avizorada ya en el cambio de la correlación de fuerzas políticas que marcó, en diciembre de 1998, la elección de Chávez como presidente constitucional de Venezuela y fortalecida, después, con pasos definitivos como la creación del ALBA, UNASUR  y la Cumbre de la Unidad, celebrada en Cancún, México.

Tampoco es casual que en diciembre del 2012, en Santiago de Chile, en la I Cumbre de la CELAC, pasara a manos de esta Isla Faro de América Latina la presidencia pro témpore del mecanismo integrador. Enero del 2014, justo el 28, día glorioso para todos los cubanos y latinoamericanos, es tangible la realización de esos sueños.

La amplia agenda hablará a favor de los 600 millones de habitantes de esta parte del mundo. América echó a andar y más temprano que tarde será el Quijote del futuro. Cuba demostró ser una anfitriona con tacones altos, mientras allá, por donde vuela el cóndor y los ríos van de Los Andes hasta la Patagonia, el sol de las manos francas bendecirá las tierras.

Este miércoles la II Cumbre de la CELAC cierra sus sesiones y se habrán buscado aristas comunes en los más de 80 puntos que abarcaron los temas esenciales, para esa auténtica integración que soñaron y promovieron Fidel Castro y Hugo Chávez. Pero, más allá de la clausura, quedará por siempre la huella del encuentro y la feliz coincidencia de que el 161 aniversario del natalicio de José Martí no fue común, aunque los mismos amores salieron a llenar las calles de la Isla por sus puntos cardinales.

La América martiana está en La Habana y cuando hoy Costa Rica reciba la presidencia rotativa de la CELAC seguirá cabalgando… No hay utopía. Es la voluntad de una región que se reencuentra y, enhorabuena, va de puños alzados, adelante.