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Por Graciela Guerrero Garay

Aún cuando los servicios de Neonatología en este oriental territorio cubano están entre los mejores del país, sus fortalezas tomarán más relevancia cuando se concluya, a finales de este mes, la reparación que se ejecuta en estos momentos en esa sala, ubicada en la llamada torre A del Hospital General Docente Ernesto Guevara de la Serna, de la ciudad de Las Tunas. 

El proyecto concibe, por vez primera, dos cubículos aislados para los cuidados intensivos, además de importantes complementos como un falso techo de pladur con resina epóxica, aplicada igualmente a las paredes y al piso, lo que garantiza una terminación lisa, permite lavarse y evita el paso de bacterias, un hecho que puede complicar la clínica y llevar a la muerte, según los casos y la enfermedad,  a los recién nacidos.

Junto a esta buena nueva, el importante centro asistencial de la provincia es beneficiado con el más grande programa de reparación de su historia y se incluyen también otras cuatro áreas: Quimioterapia, Turismo de Salud, Medicina General y Cirugía. Igualmente, se reabrirán a fines del presente mes.

Con el proceso constructivo quedó concluida, además, una confortable residencia médica que favorece el bienestar de los especialistas que realizan los servicios de guardia, al tiempo que en las restantes está todo concebido para mejorar el confort y la calidad de atención, como es el caso de Quimioterapia que a partir de ahora podrá trasladar los pacientes a una sala de Oncología si hay alguna complicación.

En Turismo de Salud, por ejemplo, habrá tres piezas con camas para enfermos y acompañantes, baños individuales, climatización y pantry, entre otras notables ventajas que en las salas reparadas no existían o estaban deteriorados.

Estos avances, de conjunto, convierten ya al “Ernesto Guevara”  en un hospital más competente, mejor equipado y más cercano a las transformaciones que acontecen en el Ministerio de Salud en Cuba, empeñado en consumar un despegue objetivo que borre las insuficiencias y esté a la altura del alto profesionalismo y humanidad que caracteriza a los médicos de la Isla y merecen los tuneros.