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Por Graciela Guerrero Garay    Fotos: De la autora

La exclusión social la relaciona directamente la UNICEF con el hecho de que unos 230 millones de niños y niñas menores de cinco años no han sido inscriptos al nacer, hecho que jamás ocurrió en Cuba después de 1959 cuando se habilitó el servicio de los hospitales maternos (las llamadas Maternidad por el pueblo), donde se abrieron oficinas con personal del Registro Civil para que los padres hicieran el trámite antes de recibir el alta médica.

Un tercio de todos los infantes que tienen hasta esa edad en el mundo son víctimas del fenómeno de no ser registrados y con frecuencia están privados del acceso a la educación, la salud y la seguridad social, indica el reporte del Fondo de Naciones  Unidas para la Infancia, el cual utilizó datos de 161 países.

La información, publicada a raíz del 67 aniversario de este programa, con sede en Nueva York, puntualiza que según la UNICEF “la ausencia de inscripción dificulta además la reunificación de los pequeños con sus familiares en casos de desastres naturales, conflictos armados o la explotación de la que son víctimas en ocasiones.”

En Cuba, por el contrario, este desgarrador suceso es imposible hasta de imaginar porque los derechos legítimos de la infancia están institucionalizados por ley y parten, sin equívocos, desde el propio seno familiar, donde la noticia de un embarazo deviene una de las mayores alegrías a recibir y tras la cual comienza un proceso de prioridades personales, comunitarias y sociales que enaltecen, antes del nacimiento incluso, la garantía de vida del nuevo ser y su ulterior desarrollo.  

Para las cubanas y cubanos inscribir hoy a sus hijos significa, además, un gesto natural de amor y respeto al vástago que llegará a casa, sin minimizar las gestiones y responsabilidad que asumen los trabajadores del sector jurídico en legalizar al recién nacido, quien recibe al momento su documento oficial de identidad, conocido como la Tarjeta de Menor.

A nivel global – afirma el texto de Prensa Latina- apenas el 60 por ciento de los bebés nacidos el pasado año 2012 se inscribieron, situación que tuvo mayor presencia en el sur de Asia y África Subsahariana. En tanto, los países con menor índice de registro al nacer son Somalia, Liberia, Etiopía, Zambia, Chad, Tanzania, Yemen, Guinea-Bissau, Pakistán y República Democrática del Congo.

Para orgullo de la Mayor de las Antillas ningún niño o niña flagelado en sus derechos por este fenómeno es, ni será jamás, cubano.  Aquí nada es más importante que sus vidas y una infancia y adolescencia feliz, sana e instruida.