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Por Graciela Guerrero Garay

A pesar de que anualmente en Cuba se diagnostica algún nuevo caso de VHI/SIDA, la estrategia nacional para detectar la enfermedad está marcada por una amplia cobertura a lo largo y ancho del archipiélago, lo cual permite que la epidemia mantenga una baja prevalencia y, con un 0,19 ciento, sea la menor de América Latina y el Caribe.

Esa acción, coordinada desde la comunidad a través del Programa del Médico y Enfermera de la Familia, posibilita también que la Isla haya eliminado como problema de salud su transmisión por las vías de sangre y la materno- infantil, a lo que suma la caracterización de asumir el combate del virus con algoritmos  que garanticen alta  sensibilidad y especificidad, permitan su descubrimiento temprano en los pacientes y exista una evaluación externa de calidad y tecnología propia.

La cifra de fallecidos por el SIDA en el mundo supera los 36 millones de personas y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), actualmente más de dos millones de adolescentes, entre 10 y 19 años, viven con el VIH, números que crecieron en un tercio en la última década y atribuyen a la falta de esquemas educativos dirigidos a este grupo poblacional.

Cuba, con una actitud totalmente diferente, prioriza desde la comunidad la atención directa a su población más vulnerable, ya sea en las consultas ordinarias, los llamados Club de adolescentes, campañas promocionales o divulgación sistemática en los Medios Masivos de Comunicación, hechos que condicionan un conocimiento de los riesgos, síntomas, formas de contagio y maneras de protección en el sector juvenil, a la vez que está avalado institucionalmente y es de atención constante del Gobierno.

Por otro lado, a pesar del recrudecimiento del Bloqueo Económico, Comercial y Financiero impuesto por Estados Unidos al país, el sistema de Salud Pública cubre con terapia antirretroviral al total de enfermos necesitados,  brinda todos los servicios gratuitos y da seguimiento, casa a casa, con visitas periódicas a quienes no solo tienen el VIH/SIDA, sino a las cubanas y cubanos, sin exclusión de edad, que requieran de un médico, una enfermera o un medicamento.