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Por Graciela Guerrero Garay

Por estos tiempos de vacaciones, jornadas al abrazo del salitre y contacto permanente con el sol, sea intenso o moderado, el cuerpo necesita de atención pues si bien liberar estrés sana, también es cierto que debemos detenernos a escuchar sus llamados, sobre todo cuando cambiamos hábitos alimentarios y sociales.

Personal altamente calificado fuera y dentro de Cuba destacan la importancia de realizar el ocio con parámetros saludables, sin olvidar la responsabilidad individual en precaver enfermedades propias de la temporada estival como las diarreicas, las ingestas y los daños a la piel, así como los accidentes vasculares, caídas, insomnios y las respiratorias.

El agua, como líquido vital, es uno de los recursos naturales y comunes que funcionan a favor de mantener la salud humana, en una época donde generalmente predominan las “alteraciones” domésticas y sociales en temas de costumbres y rutinas de vida, sin desdeñar el papel que desempeñan las emociones en mantener cuerpo y mente en equilibrio.

Según los cardiólogos, muchos calambres nocturnos  y ataques al corazón pudieran evitarse si tomamos agua en los momentos exactos, es decir, donde favorecen a determinadas funciones del cuerpo, y hacen hincapié por los constantes cambios que amenazan al hombre y el rigor de las temperaturas a nivel global, aún a sabiendas que las personas no gustan de ingerir líquido antes de dormir por aquello de no levantarse.

Sin embargo,  advierten los especialistas que la gravedad mantiene agua en las  extremidades inferiores cuando uno está de pie y, al acostarse, las piernas quedan a igual nivel que los riñones y esta posición permite, entonces, que éstos comiencen a eliminar la que está procesada  (sucia) en el organismo, expulsando en la orina las toxinas almacenadas.  Por eso la gente necesita orinar de noche, sobre todo si el deseo los despierta, argumentan.

Otro dato importante es saber que los calambres nocturnos son señales de que los músculos necesitan hidratarse, más si acontecen en muslos y pantorrillas. Tomar líquido antes de ir a dormir los evita, a la vez que esa misma agua ingerida reduce la posibilidad de infartos y derrames cerebrales.

Al levantarse, dos vasos ayudan a activar los órganos internos y uno, media hora antes de las comidas, facilita la digestión. Los expertos indican que es esencial suministrarle líquido al cuerpo en el momento justo, pues esta precisión maximiza sus efectos y garantizan la hidratación correcta de consecuencias positivas y saludables.

Con tales premisas, hicimos simples sondeos aleatorios entre personas de todas las edades y descubrimos que en Las Tunas, por ejemplo, ninguno de los 20 encuestados toma agua antes de dormir, a no ser que sienta sed. En tanto, las desventajas la llevan los bebés y niños pequeños pues dependen totalmente de la madre y no siempre estas, a no ser que hablen y la pidan, dan importancia al hecho, fundamentalmente por desconocer sus beneficios específicos.   

Por otro lado, solo el 25 por ciento de la muestra (5) dijo saber que el agua era insustituible, mientras el resto creía que al tomar otros líquidos los efectos eran los mismos. Todo indica que estas terapias o aliados eficaces para el bienestar humano necesitan mayor difusión, pues de los tres niños entrevistados – 8, 10 y 13 años- ninguno recibió hasta hoy enseñanza alguna de padres, maestros o especialistas sobre el hecho de que tomar agua es ganar vida. Ellos, ante la sed, prefieren los refrescos y enlatados, por demás.