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Texto y fotos Graciela Guerrero Garay

La mayoría de las escuelas de las educaciones Primaria y Secundarias Básicas ya hicieron sus actos de fin de curso, donde emociones, resúmenes de logros, metas a perfeccionar o alcanzar definitivamente y abrazos de camaradería y despedida temporal se fundieron en danzas, certificados de reconocimiento, compromisos y cubanía, en dependencia de las iniciativas de cada lugar.

Con estas actividades, en las cuales el trabajo de los instructores de arte de los centros estudiantiles cubanos resaltó en matutinos y vespertinos, quedó terminado el año escolar para los educandos, en tanto los docentes continuarán sus labores hasta el 20 de julio.

En Las Tunas, la conocida provincia Balcón del Oriente, este curso superó los resultados del anterior en las pruebas de ingreso para la Educación Superior, se consolidó la campaña a favor de la lectura, se cumplieron los pronósticos de afianzar las transformaciones y optimizaron de manera integral la calidad de las clases teóricas y prácticas, con un debido uso de la base material de estudio y planteles remozados y habilitados con mejores recursos humanos y materiales.

A partir de esta semana la mayoría de los alumnos disfrutan ya de su etapa vacacional, otros se enfrascan en ultimar detalles para presentarse a los exámenes extraordinarios – tanto para subir notas como buscar el aprobado-, y los educadores trabajan en los asuntos finales del presente calendario y la preparación del próximo, el cual comenzará en la primera semana de septiembre.

Son días estos acá en la Isla de emociones y retos, llenos del calor humano enraizado en de una de las tareas más hermosas que testifican el valor moral y social de la Revolución, su educación, en la cual siempre se avanza un poco más en ese empeño de recoger hombres y mujeres libres porque se siembran escuelas, parafraseando las esencias de un pensamiento del más grande y universal Maestro cubano: José Martí.