20130531085401-agua-beber.jpg

Por Graciela Guerrero Garay

Esperar la llegada del agua para miles de personas es, prácticamente, una tarea permanente en la hoja de vida de sus quehaceres cotidianos en la Isla, donde se canalizan diversos proyectos y estrategias en aras de aprovechar los recursos hídricos, en colaboración con otros países y organismos internacionales.

A raíz de la celebración del Día Mundial del Agua, establecido desde 1922 cada 22 de marzo, la máxima dirección del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) hizo público que el trabajo está orientado a un uso racional y productivo del líquido disponible, así como al empleo eficiente de la infraestructura hidráulica.

En ese sentido destacan las labores de rehabilitación en las redes de abasto de las ciudades capitales de provincias y en otras comunidades, al tiempo que el ahorro y la reducción gradual del subsidio por el gasto tampoco se menosprecian, ante la compleja situación existente en el país y la necesidad de crear una mayor conciencia, tanto estatal como privada, de consumirla con eficiencia.

Un ejemplo de estos imperativos nacionales asociados a los derechos y la disponibilidad del agua es el oriental territorio de Las Tunas, donde más de 88 mil habitantes la reciben traídas por pipas a los barrios pues la intensa sequía que azota la región mantiene en alerta la capacidad de embalse, ahora solo con el 37 por ciento de llenado debido a las muy escasas lluvias del 2012 y los meses del presente.

El panorama hídrico se agudiza para los tuneros cada vez más, si se tiene en cuenta que durante trece de los últimos veintidós años llovió aquí por debajo de la media histórica, solo se acumulan 132 millones de metros cúbicos de los 350 disponibles en las presas del INRH y en mayo, etapa de auténtica primavera, se registra exclusivamente el 24 por ciento de las aguas caídas como promedio histórico, el cual es de 146 milímetros.

No solo a los humanos se le complica el consumo en Las Tunas, la provincia más seca del país, pues también son cientos de miles las cabezas de ganado  a las que se le suministra el líquido, el cual refleja un acumulado sobre el 55 por ciento en todos los embalses de la nación, donde igual se valoran la gestión de riesgos vinculados a la calidad y a los sucesos hidrometereológicos extremos, más ahora que entra en acción la temporada ciclónica.

Cuba, como el resto del mundo, no escapa a las emergencias que hoy mueven el fenómeno del agua, por lo cual el 2013 constituye un período clave en los esfuerzos internacionales para solucionar la crisis de 770 millones de personas sin acceso a este fluido vital potable y de los 2 mil 500 millones que no reciben un servicio de saneamiento correcto, verdades enfrentadas como desafíos en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, establecidos por la ONU en el año 2000 para cumplirlos en el 2015.