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Por Graciela Guerrero Garay

Encontrar alternativas que favorezcan el alcance de las metas propuestas por el país y el territorio para el 2015 con relación a los incendios forestales, es una voluntad en esta provincia Balcón del Oriente de Cuba, ante la inminente llegada del mes “candela” y los índices obtenidos de manera local en el asunto, el cual cerró 2012 con un reporte de 28 fatales incidentes y daños a más de 205 hectáreas de floresta.

La materialización de atacar duro las causas de esos desastres irreversibles  a los bosques en Las Tunas, afectados en la últimas décadas también por los fenómenos naturales, se lleva a vías de hecho con proyectos gestados en el Centro provincial de Meteorología, donde crearon un sistema de vigilancia que emite avisos de alerta temprana  sobre los lugares con características factibles para la aparición de fuegos, más cuando se acerca febrero y es el mes que, históricamente, clasifica como crítico en el incremento de los mismos.

La investigación se sustenta sobre un plan de observación y monitoreo que permite conocer el comportamiento de la incidencia de incendios en el territorio, cuyas partes blandas están localizadas en las áreas protegidas de San Miguel del Junco y el Monte Naranjito, en las municipalidades de Amancio Rodríguez y Majibacoa, respectivamente.

Actualmente, el Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología, ubicado en esta ciudad capital, trabaja en el desarrollo de un sistema de teledetección de estos fenómenos, que son provocados igualmente por negligencia o la intervención directa de las personas.

Este proyecto permitirá definir los focos de calor en las áreas boscosas y, a la razón, los especialistas podrán interactuar con agilidad con el Cuerpo de Guardabosques y los núcleos de gestión de riesgos, así como con los puntos de alertas, hecho de relevancia aquí donde la superficie reforestada reporta  solo un  14,77 por ciento.   

La coherencia de estas medidas preventivas encuentra fortaleza en el esfuerzo de los colectivos forestales y los salva - bosques, quienes ponen en prácticas técnicas como las trochas cortafuegos  y contribuyen, así, a reducir los incendios y a convertir en realidad la aspiración de que Cuba, para el 2015, tenga el 29,4 de su superficie cubierta por árboles.