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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

La Salud en Cuba tiene el reto este nuevo año 2013 de consolidar sus transformaciones en aras de elevar los niveles de calidad en su sistema de atención, entre las que destaca el rescate de las esencias del Programa del Médico y la Enfermera de la Familia el cual permitió, desde su fundación, revolucionar la medicina en los barrios y acercar los primeros auxilios al paciente con la habilitación de consultorios en todas las comunidades y Consejos Populares del país.

Con esta forma de ejercicio, en constante replanteo para ganar en efectividad, eficacia y rentabilidad, se fortalece el trabajo sanitario directo en las zonas rurales y urbanas, al responder a conceptos y estilos que conllevan de manera coherente a la prevención de enfermedades, meta priorizada del sector y que hace luz sobre el postulado martiano de que la “verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave”.

Aplicar de manera consecuente el método clínico con una profunda mirada epidemiológica, complementada con estudios del entorno social apuntalados en el análisis de los problemas que afectan las aspiraciones y las dolencias, deviene prioridad de la Salud Pública en la Isla bajo el prisma de los cambios que acontecen en el Ministerio, para asumir y consumar la rentabilidad del sistema en general y satisfacer a cubanas y cubanos, aún con déficit de recursos y el uso racional de los mismos.

En este mes de 1984 por iniciativa del Comandante Fidel Castro se fundó el programa de la Medicina Familiar, que se reorganiza actualmente a partir de las características de la población que atienden, y se determina cuáles son los verdaderamente necesarios mientras otros se compactan y regionalizan sus servicios, según sus estados de actividad.

En Las Tunas se constatan ya los resultados de estas medidas al quedar, luego del proceso de revisión, unos 552 consultorios para atender a 538 mil 354 tuneros, al tiempo que se extendió el horario de atención en ocho de ellos, por su lejanía de las cabeceras municipales donde, básicamente, están ubicados los hospitales y policlínicos habilitados para todo tipo de urgencias y especialidades médicas.

Sin dudas, la Salud Pública en Cuba avanza y los indicadores alcanzados en la esperanza de vida al nacer (hoy de 78 años), la reducción de la tasa de mortalidad infantil a 4,6 por cada mil nacidos vivos al cierre del 2012 y la inmunización de los niños y niñas contra 13 enfermedades, entre otros no menos importantes, hablan por sí solos de que en este país Mente sana en cuerpo sano no es un slogan, sino un derecho pleno, gratuito y progresivo en plenitud y realidad.