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Por Graciela Guerrero Garay   Foto: Tomada de 26 Digital

No se acabó el mundo y el reloj sigue ahí, en nuestras muñecas o colgado en la pared, hilvanando sus segundos para fabricar un minuto nuevo. Una fracción de tiempo que hará de danzas y abrazos, promesas, retos, sueños, remembranzas, metas, anhelos y alabanzas por estar vivos y comenzar un año 2013 en busca de cuanto creemos nos faltó hasta ahora.

Un momento especial este de continuar la vida al compás de otro calendario. No importa donde estemos ni como somos. El año, como el viento, llega para todos, desde el polo norte al sur, sin políticas absurdas ni estrenando barreras. La diferencia la marca cada quien con sus modos y actitudes. Pero, aún así,  el gozo por la fecha envuelve la tierra y es siempre ¡¡Bienvenido!!

Con este sentimiento de alegre amor que se convierte en voz, baile y algarabía justo a las doce de la noche, debemos abrir los corazones y mirar en positivo los 12 meses que vendrán.  Olvidar rencores y pensar convencidos de que en la unidad es tangible el proyecto de apuntalar la tierra con buenas energías. Depende de nosotros, no de entes aislados. El mundo puede ser mejor sin egoísmo, guerras, divisiones, exclusiones, agresión ambiental y cuanto represente un signo de restar en nuestros pasos. Hacia delante, ese el camino, con ideas nobles, pacíficas, altruistas, unificadoras.

Cubanas y cubanos este 31 de diciembre están felices. Desde las primeras horas de la mañana, el grito de los cerdos - puerco, en popular argot y cubanía-denuncia por los barrios que las familias, en mayoría, estarán de fiesta junto al calor y el agradable humo del asado en púa, como más gusta y es la tradición. Otros, ponen sus carnes al horno. La cerveza no falta, el tamal, el congrí, la yuca con mojito. Ni en los peores años de Periodo Especial se anularon estos encuentros de año nuevo.

Esperar el Primero de Enero convoca doblemente. Es el día de la revolución triunfante de 1959 y cada aniversario trae razones, aunque sean modestas, para recordarlo con todos y para el bien de todos. La Isla entera es un himno de paz y fiesta. Ahora los cambios para el mejoramiento social y la economía llenan de expectativas y metas  las agendas. En lo colectivo y personal hay confianza. 2012 acabó bien, el próximo será mejor.

El reto grande es la hermandad con todo el planeta. Ser más solidarios, internacionalistas. Compartir panes y peces. Tender puentes por las esquinas. Multiplicar esfuerzos, consolidar la unidad, buscar las raíces de esa cubanía y echar a andar… mañana, hasta siempre.

Epa, pues, un  FELIZ AÑO 2013 para todos, desde este caimán verde que viste oro con la esperanza de vencer, una vez más, los anaqueles del tiempo. Una era nueva abraza a la casa azul del sistema solar. Unamos las manos y giremos, sin egos, la gloria de ser.

¡Felicidades, muchas Felicidades! El reloj suena sus doce campanadas. Vivir es un regalo. Demos gracias y sumemos, que es más digno y positivo que restar.