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Por Graciela Guerrero Garay

La disminución de la mortalidad infantil por debajo de cinco mil nacidos vivos en el 2011 y alcanzar una expectativa de vida cercana a los 80 años, son indicadores sanitarios que distinguen la salud cubana y la clasifican como referencia internacional en la región y el resto de las naciones.

Este reconocimiento, que incluye también el logro de índices solo comparables con los de países del primer mundo así como la colaboración médica durante más de cuatro décadas, lo destacó en La Habana el representante de las Organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud (OPS-OMS), quien encomió la voluntad política de la Isla por la salud de sus habitantes y el fortalecimiento de su sistema único, integral y universal.

Las numerosas ocasiones en que la OPS toma a Cuba como apoyo para contribuir a las estrategias propuestas por la Organización, sus metas, áreas de acción y prioridades distinguen la declaración, avalada igualmente por el desarrollo de los recursos humanos de varias naciones  a través de la apertura de la Escuela Latinoamericana de Medicina y el beneficio, en conceptos de salud, que han recibido millones de personas en el planeta gracias a los médicos y técnicos cubanos.

Los programas específicos y las promociones sanitarias sin fines de lucros de un grupo de personalidades  y de sectores como el artístico, se halagaron en el Museo de Bellas Artes, en La Habana, donde se celebró el 110 aniversario de la OPS cuyo representante en la Isla, José Luis Di Fabio, resaltó los incontables valores de la Salud Pública en esta tierra caribeña donde, irreversiblemente, salvar la vida y elevar los indicadores esenciales en pos de un estado de bienestar en la población, antes y después del nacimiento, no es meta sino un principio ético y elementalmente humano.