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Texto y Foto Graciela Guerrero Garay

Los amaneceres de Cuba  regalan cada día una imagen que no pierde su simbología entre el ir y venir de quienes, las más de las veces y a fuerza de ser común, no se detienen a pensar qué significa poder llevar a sus hijos de la mano a la escuela o verlos en sus bicicletas transitar, confiados,  camino a las secundarias, politécnicos, preuniversitarios y universidades.

El tema no se comenta en las colas de los mercados ni las placitas agropecuarias. Solo resalta esa alegría permanente al  dejarlos en los centros escolares, bajo la custodia de maestros y profesores hasta que llega  la hora de regreso a casa. Los cubanos, fundamentalmente los estudiantes, jamás han tenido que sacudirse los bolsillos para ganar un pupitre o matricular en cualquier tipo de educación.

Estos asuntos no son nuevos, comenzaron desde enero de 1959 cuando iniciaron las batallas contra el analfabetismo y la Revolución tomó cuerpo con sus leyes y devolvió derechos y fuerzas al pueblo, priorizando la infancia y la juventud. Ahora, medio siglo después, reencontrarse con miles y miles de niñas, niños, adolescentes y jóvenes que esperan el Día Internacional del Estudiante con sonrisas frescas y una profesión garantizada no es un mito. Es, a mi modo, un manantial de vida y paz perpetuas.

Para una pequeña Isla, bloqueada y con el reto de armar cotidianamente el rompecabezas social con malabares imposibles por sus propias realidades internas y externas, es más que humano saber y poder decir que, por ejemplo, en el curso escolar 2012-2013 hay en las aulas alrededor de 104 mil alumnos cursando especialidades médicas, de los cuales unos 50 mil lo hacen en Medicina, incluyendo 13 mil de otras naciones.

Si a ello añadimos que a la Universidad de Ciencias Pedagógicas de Las Tunas – la provincia  más atrasada del país hasta la década del 80 del pasado siglo- entraron a inicios de calendario más de 2 mil 300 futuros docentes, entonces esta algarabía por festejar la fecha mundial del estudiantado brinca sobre las razones para un homenaje de ocasión.

Y, entre logros, retos y garantías, así van los cubanos que hoy llenan el archipiélago de diferentes colores según la competencia de sus uniformes y quienes también, casi a las puertas del 17 de Noviembre, animan con carteles las escuelas y las universidades invitando `con el anuncio del menú: actividades deportivas, culturales, recreativas, conversatorios, ferias del Libro y la Lectura, intercambio de conocimientos, exposiciones, encuentros con la Historia, café literarios…en fin, cuantas iniciativas validan esta certeza de que son Ahora y serán Mañana.