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Por Graciela Guerrero Garay

Anualmente cerca de nueve millones de dólares afectan la economía nacional y, de manera concreta, a las producciones de café y cacao debido al bloqueo económico, financiero y comercial que sostiene Estados Unidos sobre Cuba, el cual en más de cincuenta años lacera los programas de desarrollo de estos importantes rubros de la Agricultura en la Isla.

El inmoral asedio obliga al Ministerio Cubano a buscar distantes mercados en Europa y sus consiguientes altos costos de fletes en transportación,  razón por la que durante este medio siglo de existencia la cuantía de pérdidas en dichos renglones básicos suma más de 450 millones en moneda libremente convertible.

Otro de los aspectos en el que incide el irracional bloqueo económico de USA sobre las producciones de café y cacao cubanos es en la factibilidad, o acceso, a la compra de recursos tecnológicos e insumos imprescindibles para los productores, hecho que frena las lógicas inversiones para elevar los rendimientos.

El alza de los precios en el comercio internacional y las leyes anticubanas de la impúdica política estadounidense complican las gestiones de la Agricultura para incrementar los cultivos, fundamentalmente en el mejoramiento genético y de las semillas, el manejo integrado de los suelos y nutrientes,  así como la calidad, beneficios y subproductos.

El jueves último, personalidades de organizaciones de la sociedad civil cubana y directivos de entidades del  Estado participaron, vía Internet, en un foro-debate sobre el impacto del bloqueo económico para responder a inquietudes de internautas de varios países sobre esta criminal política de Estados Unidos a la Isla, donde se estima la pérdida de un billón 66 mil millones de dólares, según la depreciación de esa moneda, por este concepto.

Una Resolución sobre la necesidad de poner fin al embargo se pondrá a votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas el martes próximo, la cual ha recibido el apoyo de la comunidad internacional desde que se hizo pública en 1992. Pero, aún con este rechazo de la mayoría de los pueblos, Estados Unidos mantiene su agresiva injerencia e ignora el justo reclamo de los cubanos y de los países que igualmente la condenan.